Totem de Lila Avilés: Un retrato íntimo de la familia mexicana frente a la muerte
Totem: La familia mexicana y la muerte en el cine

Totem: Un viaje cinematográfico al corazón de la familia mexicana

En la aclamada película Totem de la directora mexicana Lila Avilés, existe un momento revelador donde un simple tupper de crema, en lugar de contener el alimento esperado, aparece lleno de jabón. Este detalle aparentemente insignificante constituye un guiño cultural profundamente mexicano que habla sobre la construcción del hogar y las complejas dinámicas que emergen cuando una familia se reúne bajo un mismo techo.

La mirada infantil como ventana a lo universal

La cinta sigue a Sol, una niña de siete años que pasa un día completo en la casa de su abuelo paterno, esperando el inicio de la celebración del cumpleaños de su padre, Tona, quien enfrenta un cáncer terminal. Las tías de Sol le piden que no moleste a su padre, permitiéndole vivir su encierro en paz dentro de su habitación, ya que él se muestra reacio a participar en su propia fiesta hasta que sea absolutamente necesario.

Sol dedica las horas a observar con curiosidad infantil:

  • Los insectos que merodean por la casa
  • Las pinturas que adornan las paredes
  • Las fotografías familiares que capturan momentos del pasado

A través de su mirada silenciosa y atenta, que asume el papel de espectadora privilegiada, las diferentes dinámicas familiares toman turnos para convertirse en el foco de atención narrativa.

La presencia constante de la muerte

La película aborda el tema de la muerte desde una perspectiva particularmente mexicana, donde este concepto trasciende el simple desenlace biológico para convertirse en una constante existencial que permea la esencia misma de la historia. A través de los ojos de Sol, el público puede observar cómo cada uno de sus familiares se enfrenta y continúa lidiando con la inevitable partida de Tona.

Los emplazamientos de cámara están diseñados meticulosamente para fortalecer el punto de vista infantil de Sol. Los planos, en su mayoría cerrados, reflejan vívidamente:

  1. Las vivencias propias de la infancia
  2. La curiosidad innata de descubrir el mundo
  3. Las preguntas que surgen ante lo desconocido

Mientras tanto, los adultos batallan con temas más complejos desde su propia perspectiva y altura emocional.

Relaciones binarias y espacios limitados

Toda la narrativa se construye a partir de relaciones entre dos personajes que se van sucediendo a lo largo del film:

  • Sol y su madre
  • Sol y su padre
  • Sol con su tía
  • El padre de Sol y su hermana

Apoyándose en una cantidad reducida de locaciones, Lila Avilés ha escrito un relato cinematográfico que reflexiona profundamente sobre:

  1. El inexorable paso del tiempo
  2. Las complejas dinámicas humanas dentro de la familia
  3. Las diferencias y similitudes que nos unen como seres humanos

Conflictos cotidianos y tensiones latentes

En una casa donde el espacio físico se agota rápidamente, surgen discusiones aparentemente banales que revelan conflictos más profundos. Cuando alguien se tarda demasiado en el baño, esta situación trivial da lugar a la revelación de asuntos del pasado no resueltos que permanecen latentes en la memoria familiar.

Incluso una actividad tan cotidiana como preparar un pastel se convierte en el motor que desencadena la tensión preexistente dentro del grupo familiar. La madre de Sol no está casada con su padre, y la película sugiere que la niña mantiene una idea algo idealizada de esta figura paterna a quien ve con poca frecuencia.

Luz, oscuridad y deseos infantiles

A lo largo de Totem existe un juego visual fascinante entre luz y oscuridad. En una escena memorable, Sol y su madre juegan a aguantar la respiración y pedir un deseo mientras pasan por debajo de un túnel. El deseo de la protagonista es simple y devastador: que su padre no muera.

Sol comprende la situación con una madurez que supera su edad, pero desde su inocencia infantil cree firmemente que es posible salvar a su padre de su destino si se empeña lo suficiente en ello.

En la casa, casi todas las habitaciones se encuentran ambientadas en una semioscuridad perpetua, como si representaran un punto medio emocional donde todo está a punto de estallar. Cada personaje intenta que esto no suceda, permaneciendo al límite de sus emociones sin cruzarlo para no causar disconformidad en los demás.

El contraste visual como metáfora emocional

La luz entra únicamente por las ventanas donde Sol posa su mirada curiosa. En una escena particularmente conmovedora, su rostro es iluminado por las velas en una habitación donde el canto de las mañanitas se manifiesta en voces que intentan alargar un recuerdo que ya se encuentra distante.

Mientras la vida del padre llega a su fin inevitable, en medio de este proceso se encuentra una niña acompañada de numerosas incógnitas y con toda una vida por delante. Totem se convierte así en un retrato íntimo y conmovedor de cómo las familias mexicanas enfrentan la mortalidad, manteniendo sus tradiciones y dinámicas incluso en los momentos más difíciles.