María Juncal: El flamenco como medicina del alma y fortaleza en la sensibilidad
El emblemático Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se engalanará el próximo sábado 21 de marzo para recibir a María Juncal, una de las figuras más destacadas del flamenco contemporáneo. La bailaora y coreógrafa española, proveniente de un linaje legendario, presentará su espectáculo "Flamenco Tour 2026 – Una mirada", una propuesta que invita a la introspección profunda y al rescate de la memoria colectiva.
Un intercambio de sensibilidades en el escenario
En esta ocasión especial, la artista ibérica unirá su talento al de la carismática mexicana Susana Zabaleta, conformando un intercambio de sensibilidades donde el temperamento y la voz cobrarán una relevancia singular. Durante una entrevista exclusiva, Juncal exploró la evolución de esta disciplina y defendió la convivencia natural entre la tradición clásica y la vanguardia técnica, sin perder jamás la esencia humana que define al género.
Para María Juncal, el flamenco no es simplemente un género artístico que se observa desde la butaca, sino una forma de vida que nació en contextos históricos de gran complejidad. "Desde finales del siglo XVII, esta expresión se ha consolidado como la voz de un pueblo que, entre dificultades humanas, supo transmitir su esencia de generación en generación", expresó con convicción.
La danza como respuesta existencial
La bailaora recordó que el éxito no es una meta, sino el rigor diario de ser fiel a una vocación que eligió desde que dio sus primeros pasos. "Bailar es la respuesta a todas las preguntas y la medicina contra todos los males, una disciplina que enseña que la verdadera fortaleza reside en la sensibilidad", manifestó con profunda emoción.
Dijo que es una disciplina indisoluble de su raigambre, donde la tradición y la técnica moderna conviven de manera orgánica para reflejar la búsqueda vital del ser humano en la actualidad. Explicó que dentro de esta cultura flamenca, existen valores humanos fundamentales que Juncal busca sembrar y proteger como un tesoro sagrado en cada una de sus nuevas propuestas artísticas.
Detalló que "la solidaridad es el primer pilar, un lazo invisible que une a los artistas en el apoyo mutuo, reconociendo las batallas personales que se libran detrás de cada puerta cerrada". Enseguida manifestó que la libertad es un concepto que reivindica con fervor, lamentando que hoy se dé por sentada sin entender que la verdadera autonomía nace de las raíces.
La dignidad como valor esencial
La dignidad es, quizás, el valor que más resuena en el zapateado de Juncal; evoca la máxima gitana que dicta con orgullo inquebrantable: "en mi hambre mando yo". Este punto de honor y coraje define al artista que defiende su posición vital frente a la caridad, protegiendo su arte como un "gato panza arriba ante cualquier adversidad externa".
Feminidad y autenticidad en tiempos modernos
María Juncal también abordó el tema de la feminidad en los tiempos actuales, ofreciendo una visión hacia el respeto y la capacidad de habitar el mundo sin renunciar a la fuerza que caracteriza a la mujer. Sostuvo que la capacidad y el temperamento femenino se demuestran día con día, sin que los derechos ganados deban pelearse con la aceptación de los roles propios de género.
Para ella, ser madre, hija o una artista de élite son facetas que reivindican la posición de la mujer en la sociedad, siempre desde la autenticidad y el conocimiento personal. Rechazó las imposiciones externas que intentan dictar lo que debe ser o no ser una mujer poderosa, defendiendo que la elegancia no está reñida con la lucha social.
La urgencia de rescatar las humanidades
Desde una perspectiva académica, Juncal resaltó la urgencia de rescatar las humanidades y el arte dentro del sistema de formación integral de las nuevas generaciones de estudiantes. Lamentó que asignaturas vitales para el espíritu hayan quedado relegadas en los sistemas educativos, "generando un déficit en la sensibilidad y en el conocimiento del legado que nos define".
Para la talentosa bailaora, "el arte no es solo para quienes desean ser profesionales, sino un derecho universal que otorga argumentos, capacidad crítica y las herramientas necesarias para el debate". Recordó con nostalgia sus encuentros en el Café Barbieri de Madrid, donde intelectuales, científicos y artistas compartían mesas para transformar el mundo a través del diálogo.
El poder transformador de la danza
María Juncal añadió que la danza en particular posee un poder místico capaz de transformar el carácter de los estudiantes, especialmente de aquellos que suelen ser retraídos o presentan bloqueos en su comunicación. "Aunque el sentimiento nazca en el interior, el baile se convierte en un canal expansivo que permite proyectar las emociones a través de un movimiento que no es habitual", dijo.
Explicó que nadie es la misma persona al entrar y al salir de una clase de baile, pues se activan espacios mentales y emocionales que suelen permanecer dormidos. La música y el ritmo actúan como una terapia de choque que transforma la vida, permitiendo incluso que personas con tartamudez logren comunicarse con fluidez al cantar o bailar.
Colaboración con Susana Zabaleta
Sobre su colaboración con Susana Zabaleta, la bailaora resaltó la generosidad y el ingenio de una creadora a la que define como un temperamento de fuego y gran pasión. La voz de Zabaleta abre la posibilidad de imaginar y habitar otros mundos, permitiendo que la escena se colme de encuentros inesperados que laten al ritmo de un mismo corazón, explicó.
Ambas artistas apuestan por la espontaneidad en el escenario, dejando partes del espectáculo abiertas para que la magia suceda de forma irrepetible ante los ojos del público asistente. En "Una mirada", Juncal articula la tradición clásica con la vanguardia, utilizando la musicalidad de hoy sin negar nunca la fuente flamenca de la que abreva su baile constante.
Detalles de la función
La función del sábado 21 de marzo en Donceles 36 será una experiencia de alto impacto emocional, respaldada por músicos de excelencia como Kin Sánchez y el percusionista Héctor Aguilar. Los precios de admisión oscilan entre los 500 y los mil 200 pesos, permitiendo a diversos sectores del público asistir a esta ceremonia de arte, cante y profundidad humana en el Centro de la Ciudad de México.
El espectáculo cuenta con la producción de Orly Beigel, Oscar Carnicero y Silvia Baro, quienes integraron un equipo de trabajo que respira la misma pasión que la protagonista. El vestuario fue diseñado por Alejandro Ponce junto a la propia Juncal, prometiendo ser un reflejo visual de esa transición entre lo antiguo y lo contemporáneo que define la obra.