San Valentín en Guadalajara: una conmemoración tumultuaria y llena de historia
Ayer, la ciudad de Guadalajara vivió una de sus conmemoraciones más tumultuarias y vibrantes, enmarcada por el Día de los Enamorados. Esta fecha, que incluso es celebrada por quienes se odian, transforma por completo el ambiente urbano, llenando restaurantes de todas las categorías y llevando a los hoteles de alterne a su máxima capacidad. Si un establecimiento gastronómico no logra llenarse en este día, quizás sea señal de que no está en el camino correcto, como bien señala la tradición local.
La cuarta instalación de Guadalajara: un festejo histórico
Más allá del amor, los festejos también conmemoran, aunque no de manera exacta, la cuarta instalación de Guadalajara. La fundación original ocurrió una década antes, pero los constantes desplazamientos por desacuerdos sobre la ubicación dieron origen a la bella historia de doña Beatriz Hernández. Esta mujer, casada con Juan Sánchez de Olea, era conocida por su aguerrido carácter y su defensa de las mujeres frente a los conquistadores en la primera instalación de la ciudad.
Según relatos históricos, doña Beatriz incluso llegó a ponerse una armadura en una escena prequijotesca, protegiendo a las féminas de posibles abusos. Aunque en una época marcada por el machismo, sus acciones habrían sido recibidas con escepticismo, su valentía ha perdurado en la memoria colectiva. En contraste, la ambición de Nuño de Guzmán, quien buscaba las siete ciudades de oro, refleja un tamaño y una ambición que contrastan con las preocupaciones menores de hoy.
De Tonalá a la tercera fundación: un legado perdurable
Después de una breve estancia en Tonalá, Nuño regresó y descubrió que los colonos se habían instalado en sus tierras. Ordenó entonces a Oñate fundar la ciudad en terrenos propios, lo que llevó a la tercera fundación de Guadalajara. Este episodio histórico, aunque menos conocido, subraya las luchas de poder y las decisiones que moldearon la ciudad.
La historia de doña Beatriz, sin embargo, resuena con mayor fuerza en la actualidad. Como ejemplo, hace años, una hija del autor preguntó si la reina Isabel había empeñado sus joyas para financiar expediciones, a lo que se le aclaró que eran mitos y que en realidad se obtuvieron préstamos. Esta anécdota personal revela cómo las narrativas históricas, a veces embellecidas, pueden inspirar más que los hechos fríos.
Celebración y resiliencia en una ciudad vibrante
Al final, lo importante es que cada persona festeje como pueda o como se lo permitan las circunstancias. Guadalajara, a pesar de enfrentar desafíos como la violencia y los baches en sus calles, sigue siendo un bello sitio para vivir. Los comerciantes, a menudo llamados las fuerzas vivas, aprovechan estas fechas para hacer su agosto, demostrando una vitalidad que perdura a través de los siglos.
Así, entre festejos de amor, historias de valentía y legados coloniales, la ciudad celebra su identidad única, recordándonos que el gozo, en todas sus formas, es un tesoro personal y colectivo.