María Santibáñez: 'Destellos de Gran Mundo' restituye a una fotógrafa olvidada del siglo XX
María Santibáñez: exposición recupera fotógrafa olvidada

María Santibáñez: 'Destellos de Gran Mundo' restituye a una fotógrafa olvidada del siglo XX

En el horizonte de la fotografía mexicana de las primeras décadas del siglo XX, los nombres consagrados han sido repetidos hasta volverse canon, mientras otros quedaron relegados a notas al pie o a silencios prolongados. La exposición "María Santibáñez. Destellos de Gran Mundo", presentada en el Centro Regional de Cultura Nepantla, irrumpe en ese paisaje historiográfico para restituir una ausencia crucial. Se trata de la primera muestra individual dedicada a una autora cuya obra, producida entre los años veinte y mediados de los treinta, dialogó activamente con el pictorialismo, el nacionalismo posrevolucionario y el modernismo, desafiando las narrativas tradicionales.

Una trayectoria que desmiente el olvido

Nacida en Oaxaca en 1895 y fallecida en la Ciudad de México en 1966, María Santibáñez desarrolló una trayectoria profesional que desmiente cualquier lectura marginal o secundaria. Sin embargo, durante casi un siglo su nombre fue omitido sistemáticamente de las historias oficiales de la fotografía mexicana. La muestra en Nepantla no sólo reúne imágenes inéditas y vintage, sino que interpela directamente el relato dominante y cuestiona los mecanismos que definieron qué miradas merecían ser preservadas en la memoria cultural del país.

El proyecto curatorial propone cinco núcleos temáticos que permiten seguir la evolución de su trabajo de manera detallada:

  • La aparición de una fotógrafa en un contexto de profesionalización femenina excepcional.
  • La afirmación de su condición artística en los albores del siglo XX.
  • La etapa de la fama asociada a sus retratos de mujeres modernas y elegantes.
  • La exploración de una estética nacionalista sin caer en folclorismos simplificadores.
  • Una apuesta modernista de carácter radical con encuadres audaces y contrastes marcados.

De aprendiz a retratista consagrada

La biografía de Santibáñez, reconstruida en buena medida por la investigadora Deborah Dorotinsky a partir de documentos localizados en archivos, comienza en una infancia marcada por la ausencia paterna y el trabajo temprano. Entre 1910 y 1917 ingresó como aprendiz al estudio de Martín Ortiz, donde aprendió los secretos técnicos del oficio en un entorno donde la participación femenina era escasa y poco valorada.

En 1918 se independizó y estableció el Arte Foto Studio en la calle de Brasil 64, en la capital mexicana. Fue un año adverso: debió empeñar su mobiliario para sostener el negocio. Lejos de desalentarla, esa precariedad parece haber consolidado su determinación de ocupar un espacio propio en el competitivo mercado de retrato urbano. Su consagración simbólica llegó también por vía de la crítica artística; el pintor Carlos Mérida la llamó "La retratista de la mujer" y consideró su trabajo entre los mejores del mundo.

Exclusión y redes de poder en el campo cultural

En 1926 contrajo matrimonio con el pintor Alberto Roca Cuxart, lo que le otorgó la ciudadanía española. Ese mismo año enfrentó una demanda interpuesta por el fotógrafo Antonio Garduño por el impago de las fotografías de boda; el juicio lo perdió ella. Este episodio no fue menor: en 1928 quedó fuera del Salón Nacional de Fotografía organizado por el propio demandante, un gesto que ilustra vívidamente las redes de poder y exclusión que atravesaban el campo cultural de la época.

La exposición permite apreciar piezas emblemáticas como "El arquero", publicada en 1927 en el Almanaque de jueves de Excélsior, así como autorretratos difundidos en la revista Rotográfico. Estas imágenes revelan una autora que experimentó con la teatralidad, el simbolismo y la mascarada, aspectos que Dorotinsky ha analizado como estrategias de construcción de género en su ensayo "El género y la mascarada en la fotografía de María Santibáñez", publicado en 2018.

Revaloración en el siglo XXI y debate actual

En el siglo XXI comenzaron a surgir señales de revaloración. En 2010-2011, siete de sus fotografías integraron la muestra "Otras miradas. Mujeres fotógrafas de México 1872-1960", presentada en el Museo de Arte Moderno y en Casa de América, en Madrid. Otras exposiciones colectivas, como "Pasado venidero" y "Nosotros fuimos. Grandes Estudios Fotográficos en la Ciudad de México", incorporaron su trabajo, a veces incluso como imagen emblemática de difusión.

La actual muestra en Nepantla, con textos de Elizabeth Chávez y la colaboración de Evelio Álvarez, asume el desafío de una revisión monográfica. Chávez subraya la depurada técnica de Santibáñez y la imaginación creadora que atraviesa su producción, mientras que el planteamiento curatorial invita a cuestionar las razones de su ninguneo: discriminación de género, moral conservadora, dinámicas de exclusión profesional. El debate trasciende el caso individual y obliga a revisar las estructuras que definieron el canon fotográfico mexicano.

"Destellos de Gran Mundo" no es sólo una exposición retrospectiva; es una intervención activa en la memoria cultural. Al reunir fotografías vintage y documentos inéditos procedentes de colecciones públicas y privadas, la muestra construye un relato que restituye a Santibáñez su condición de artista por derecho propio y la sitúa en diálogo con sus contemporáneos. En última instancia, el redescubrimiento de María Santibáñez proyecta hacia el futuro una tarea pendiente: reescribir la historia de la fotografía mexicana desde una perspectiva más inclusiva y compleja, iluminando una conversación contemporánea sobre género, modernidad y justicia cultural.