Capirotada Tradicional sin Horno: El Postre Emblemático de la Cuaresma Mexicana
La Cuaresma es una temporada marcada por la abstinencia de carne, lo que ha dado origen a una rica variedad de platillos de temporada en México. Más allá de los pescados y mariscos, hay bebidas y postres que se vuelven protagonistas, siendo la capirotada el más emblemático de todos. Te enseñamos a prepararla de manera sencilla, sin necesidad de usar el horno, manteniendo su esencia tradicional.
Un Postre con Historia y Sabor
Al igual que la ensalada de manzana en Navidad, la capirotada suele aparecer exclusivamente en Semana Santa. Este plato, odiado por algunos pero amado por muchos más, se caracteriza por rebanadas de pan fritas, empapadas en miel de piloncillo o leche. Lo que le da un toque extra y único es la adición de almendras, pasas y queso, generalmente Cotija, que contrasta con el dulce del resto de los ingredientes, creando un equilibrio perfecto y evitando que empalague.
De acuerdo al Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana, la capirotada es un postre muy antiguo, del cual se desconoce su origen exacto, aunque todo apunta a los españoles. Un dato curioso es su nombre, que según expertos, se relaciona con el capirote, el gorro alto y puntiagudo usado en ciertas procesiones de Semana Santa. Pero más allá de su historia, la capirotada no puede faltar en Cuaresma, siendo el postre más representativo de esta época.
Receta Sencilla de Capirotada sin Horno
Para preparar esta delicia en casa, sin encender el horno, sigue estos pasos detallados. La capirotada forma parte de los platillos de Cuaresma, junto con los romeritos, el bacalao y otros, destacando por su sabor único y aprovechamiento de ingredientes como el bolillo duro.
Ingredientes para la miel de piloncillo:
- 2 litros de agua
- 450 gramos de piloncillo, troceado
- 1 raja grande de canela
- 1 taza de pasas
Ingredientes para el armado:
- 6 bolillos del día anterior
- 4 cucharadas de mantequilla
- 150 gramos de almendras fileteadas
- 100 gramos de queso Cotija desmoronado
Preparación:
- Corta los bolillos en rebanadas gruesas, retirando los extremos. Para una mejor absorción del piloncillo, corta el pan una noche antes y deja orear las rebanadas para que se sequen bien.
- Para el jarabe, calienta el agua con el piloncillo y la canela en una olla grande. Cuando comience a hervir, baja el fuego y cocina hasta que el piloncillo se disuelva y el líquido tome textura de miel ligera. Incorpora las pasas y apaga el fuego, permitiendo que se hidraten.
- Derrite una cucharada de mantequilla o un poco de aceite en una sartén a fuego medio. Dora las rebanadas de pan por ambos lados, sin que queden muy doradas, solo para sellar. Repite hasta terminar con todo el pan y acomódalas sobre papel absorbente.
- Para el armado, engrasa ligeramente una cazuela de barro o una cacerola de fondo grueso. Coloca una capa de pan, baña con un poco de jarabe, incluyendo pasas, y espolvorea almendras y queso. Continúa formando capas hasta terminar, asegurándote de que el pan esté bien mojado.
- Coloca la tapa a la cazuela y llévala a la estufa con fuego al mínimo. Cocina por 20 o 25 minutos para que los sabores se asienten y el pan se suavice. Apaga el fuego y deja reposar por 15 minutos antes de servir, evitando que se desbarate.
Disfruta tu capirotada acompañada de un café negro o un vaso de leche, y descubre por qué este postre es tan querido en México.
Variedades de Capirotada en México
¿Sabías que no hay solo una receta de capirotada? Este postre está tan arraigado en México, que muchos estados tienen su propia versión, adaptándose a ingredientes locales y tradiciones. A continuación, algunas de las más destacadas:
- Baja California: Se prepara como un tipo budín, con queso, jitomate y cacahuate, que contrasta con el dulzor del jarabe.
- Chihuahua: En el Valle de Allende y otras partes, se usa buñuelos muy delgados en lugar de pan, y la miel lleva clavo y anís.
- Colima: Antiguamente se hacía con pan especial; hoy, la miel puede llevar jitomate y cebolla, o se prepara una versión de leche con yema de huevo y vainilla.
- Jalisco: Además de la tradicional, se agregan rebanadas de jitomate y se usa un almíbar de leche con especias como pimienta y clavo.
- Michoacán: Incluye la "rosqueta de capirotada", con biznaga, nuez y pasas, presentada como una rosca.
- Nayarit: Ofrece dos tipos: la de agua con plátano macho y jitomate, y la de leche con higos confitados y cacahuates.
- San Luis Potosí: Conocida como capirotada blanca, usa pan dulce y una salsa similar a una natilla, hecha con leche y maicena.
¿Prefieres la capirotada tradicional o te gusta probar nuevas versiones? Aprende a preparar la clásica sin horno con esta receta, y celebra la Cuaresma con un postre lleno de historia y sabor.