La historia secreta del pozole: de ritual prehispánico a ícono gastronómico
Historia secreta del pozole: de ritual a ícono

La historia secreta del pozole: de ritual prehispánico a ícono gastronómico

En estas fechas patrias, pocos platillos despiertan tanto antojo como un buen pozole mexicano, un manjar que ha conquistado paladares a lo largo de los siglos. Sin embargo, detrás de su delicioso sabor se esconde una historia fascinante y poco conocida que se remonta a la época precolombina.

Evolución de un platillo ancestral

El pozole que hoy disfrutamos se prepara con maíz, verduras, carne de pollo o cerdo, chiles y especias, pero no siempre fue así. Con el paso del tiempo, este platillo ha experimentado una notable evolución, adaptándose a las regiones y culturas de México. La receta más famosa es la de Jalisco, que incluye carne de cerdo y chile ancho, pero existen variantes regionales como el pozole de Guerrero con tomate verde, el de Michoacán con chicharrón o el de Colima con queso blanco.

Orígenes rituales y transformaciones

En la actualidad, el pozole se consume en festejos de todo tipo, pero en la antigüedad era comúnmente servido en funerales y ceremonias religiosas. Se dice que el emperador Moctezuma lo degustaba y lo ofrendaba al dios Xipe Tótec. Uno de los secretos mejor guardados de su historia es que, en la época prehispánica, la carne utilizada no era animal. Según la Historia General de las Cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún, el pozole que comía Moctezuma se preparaba con carne humana, coronado con el muslo de un prisionero sacrificado.

Bernal Díaz del Castillo, conquistador español, también menciona en sus relatos rumores sobre el consumo de carne humana por parte del emperador, aunque nunca lo presenció directamente. Un episodio crucial ocurrió en marzo de 1530, cuando Nuño Beltrán de Guzmán, conquistador de la Nueva Galicia, fue recibido en Tonalá, Jalisco, con danzas y pozole. Al inspeccionar la cocina, descubrió restos humanos en la olla, lo que lo llevó a cortarla con su espada y prohibir esta práctica.

Legado y reconocimiento mundial

Hoy, el pozole mexicano es un símbolo de la rica gastronomía nacional, que ha sido nombrada patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO. Este platillo no solo representa una delicia culinaria, sino también un testimonio vivo de la historia y cultura de México. Su transformación desde un ritual prehispánico hasta un ícono festivo refleja la resiliencia y adaptabilidad de las tradiciones mexicanas.

Así, cada vez que disfrutes de un plato de pozole, recordarás que estás saboreando un pedazo de historia, lleno de secretos y evolución, que continúa uniendo a las familias y comunidades en celebraciones importantes.