Sopa Tarasca: Un Tesoro Culinario de Michoacán que Conquista el Mundo
La sopa tarasca, un ícono de la gastronomía michoacana, ha sido reconocida como uno de los mejores 50 platillos con frijoles a nivel global por el prestigioso sitio Taste Atlas, especializado en la evaluación de cocinas internacionales. Según el ranking correspondiente a abril de 2026, esta delicia ocupa el tercer puesto, superada solo por el Feijão tropeiro de Brasil y la sopa de piedra de Portugal. Este logro refuerza su estatus como una preparación emblemática que ha destacado en múltiples conteos anteriores de la misma plataforma.
Origen e Historia de un Platillo Moderno
Contrario a lo que muchos podrían pensar, la sopa tarasca es una creación relativamente reciente en la rica tradición culinaria mexicana. Su nacimiento se remonta a 1966, cuando don Felipe Oceguera Iturbide, propietario de la Hostería San Felipe en Pátzcuaro, Michoacán, la desarrolló junto a su hermana para una cena de gala durante la inauguración del establecimiento. Fue su esposa, Pamela, quien le otorgó el nombre inicial de sopa de los tarascos, en honor a la etnia purépecha que habitaba la región. Con el tiempo, el nombre se simplificó a sopa tarasca, aunque cabe aclarar que el término "tarasco" era una denominación utilizada por los españoles con un sentido de burla, mientras que la etnia correcta es la purépecha. A pesar de su juventud, esta sopa se ha consolidado como una receta moderna y duradera dentro de la cocina nacional.
Características y Variantes de la Sopa
Según Larousse Cocina, la sopa tarasca se asemeja a la sopa de tortilla, elaborada con un caldo de pollo sazonado con una salsa molida y frita de jitomate, a la que a menudo se añade epazote y orégano. Existe una versión menos común que se asemeja a una crema de frijoles, donde frijoles bayos o rosados se cuecen, muelen y condimentan con una salsa de jitomate, ajo y cebolla, complementada con caldo de cerdo o pollo. Su versatilidad la convierte en una opción práctica y rendidora, ideal para compartir en familia.
Receta Paso a Paso para Cuatro Porciones
Esta receta, adaptada de Andrea Eloísa García Escudero para la Fundación Casa de México en España, requiere aproximadamente 20 minutos de preparación y 20 minutos de cocción.
Ingredientes para la base:
- 2 tazas de frijoles negros cocidos.
- 4 tomates medianos asados.
- 2 dientes de ajo asados.
- 2 chiles anchos limpios, desvenados e hidratados.
- 10 gramos de sal fina.
- 3 tortillas de maíz fritas.
- Epazote al gusto.
- 4 tazas de caldo de pollo.
- 1 pizca de pimienta negra molida.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
Ingredientes para el montaje:
- 2 chiles pasilla en aros y fritos.
- 150 gramos de queso tipo panela.
- 4 cucharadas de nata agria.
- 4 tortillas en juliana frita.
- 4 cucharadas de aguacate en cubos.
Preparación:
- Licúa los tomates, cebolla, ajo, chiles, tortillas fritas y epazote con un poco de caldo de pollo hasta obtener una mezcla tersa.
- Calienta el aceite de oliva en una cacerola, añade la mezcla licuada y el resto del caldo de pollo.
- Cocina a fuego bajo durante 20 minutos y sazona con sal y pimienta.
- Sirve la sopa caliente en platos hondos, colocando al centro la tortilla frita en juliana, cubos de queso panela, aguacate, aros de chile pasilla y nata agria.
Consejos y Variaciones del Chef Jorge Fernández Prendes
El chef Jorge Fernández Prendes, jefe de Calidad en el Colegio Culinario de Morelia, clasifica esta sopa como un puré de leguminosas. Su receta incluye asar jitomate, cebolla y ajo para un caldillo base, licuar y colar para una textura fina, y preparar un puré de frijoles con epazote. Las guarniciones clave son totopos fritos, chiles negros fritos a temperatura controlada, queso ranchero desmoronado y crema. Tips esenciales: asar los ingredientes potencia el sabor, colar las mezclas asegura suavidad y vigilar la temperatura del aceite evita amargor en los chiles. Para una versión vegetariana, sustituye el caldo de pollo por caldo de verduras.
México en el Ranking Global de Platillos con Frijoles
Además de la sopa tarasca, México destaca en el ranking de Taste Atlas con otros platillos tradicionales: los frijoles charros en el puesto 11, los frijoles de olla en el 18 y los frijoles puercos en el 48. Este reconocimiento subraya la riqueza y diversidad de la cocina mexicana, consolidando su lugar en el panorama gastronómico internacional.



