El Tejuino, Bebida Ancestral de Jalisco, Busca su Denominación de Origen
En un esfuerzo por proteger una tradición culinaria centenaria, productores artesanales de tejuino en el estado de Jalisco están impulsando una iniciativa para obtener una Denominación de Origen para esta emblemática bebida fermentada de maíz. Este movimiento surge como respuesta a la creciente presencia de versiones comerciales y alteradas que, según los defensores de la receta original, diluyen la autenticidad y el valor cultural del tejuino tradicional.
Una Receta con Historia y Sabor Único
El tejuino es una bebida refrescante y ligeramente ácida, elaborada a partir de la fermentación del maíz, endulzada con piloncillo y a menudo servida con limón y sal. Su preparación es un arte transmitido de generación en generación, especialmente en comunidades rurales de Jalisco, donde se consume comúnmente en ferias, mercados y celebraciones familiares. La técnica tradicional implica un proceso lento de cocción y fermentación que puede durar varios días, otorgándole su característico sabor agridulce y burbujeante.
"El tejuino no es solo una bebida; es parte de nuestra identidad jalisciense", explica María González, productora local de la región de Los Altos de Jalisco. "Cada familia tiene su toque especial, pero la base siempre es el maíz criollo, el piloncillo y la paciencia. Las versiones industriales que venden en botellas o con sabores artificiales no respetan esa esencia".
Amenazas a la Autenticidad y el Mercado Local
La popularidad del tejuino ha crecido más allá de las fronteras de Jalisco, atrayendo la atención de empresas que buscan capitalizar su éxito. Sin embargo, muchas de estas versiones comerciales utilizan ingredientes como jarabes de maíz de alta fructosa, conservadores y saborizantes, alejándose significativamente de la receta ancestral. Esto no solo afecta el sabor, sino que también pone en riesgo la viabilidad económica de los pequeños productores que dependen de la venta de tejuino artesanal.
Además, la falta de una regulación específica permite que productos etiquetados como "tejuino" sean vendidos en todo el país sin garantías de autenticidad, confundiendo a los consumidores y devaluando el trabajo de los artesanos. "Hemos visto cómo se venden bebidas con colorantes y sin fermentación real, llamándolas tejuino. Eso nos perjudica porque la gente piensa que es lo mismo, pero no lo es", comenta Juan Pérez, otro productor de la zona de Guadalajara.
El Camino hacia la Denominación de Origen
La solicitud de Denominación de Origen para el tejuino de Jalisco implica un proceso riguroso que debe demostrar el vínculo único entre la bebida, su territorio de origen y las prácticas tradicionales de elaboración. Los productores, apoyados por autoridades estatales y organizaciones culturales, están recopilando evidencia histórica, testimonios de comunidades y análisis de ingredientes para sustentar su petición ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Si se concede, la Denominación de Origen otorgaría protección legal exclusiva, asegurando que solo las bebidas producidas en Jalisco bajo métodos tradicionales puedan ser comercializadas como "tejuino". Esto no solo preservaría la receta auténtica, sino que también impulsaría el turismo gastronómico y generaría oportunidades económicas para las familias dedicadas a esta actividad.
"Esperamos que este reconocimiento ayude a valorar nuestro patrimonio y a educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de mantener vivas estas tradiciones", añade González. El proceso podría tardar varios meses, pero los productores se muestran optimistas, argumentando que el tejuino merece el mismo estatus que otras bebidas mexicanas con Denominación de Origen, como el tequila o el mezcal.
Impacto Cultural y Económico
La protección del tejuino va más allá de lo culinario; es un acto de resistencia cultural frente a la homogenización alimentaria. En un mundo donde las bebidas industrializadas dominan el mercado, mantener viva una práctica ancestral como la elaboración del tejuino representa un compromiso con la diversidad y la sostenibilidad. Además, fortalecería la economía local, ya que los productores podrían acceder a mejores precios y mercados especializados, tanto nacionales como internacionales.
Mientras tanto, en ferias y plazas de Jalisco, el tejuino sigue fluyendo de grandes ollas de barro, servido en vasos de vidrio con hielo y una pizca de sal. Para sus defensores, cada sorbo es un recordatorio de que algunas tradiciones merecen no solo ser disfrutadas, sino también protegidas para el futuro.



