Excelsior 109 años: José Lázaro Montes, el corrector que marcó una era periodística
Excelsior: José Lázaro Montes, el corrector que definió una era

Excélsior 109 años: El legado imperecedero de un corrector con estilo

El devenir histórico del diario Excélsior ha tejido innumerables relatos de trabajadores que se transformaron en figuras entrañables para generaciones enteras. Entre ellos, destaca la figura de José Lázaro Montes y Montes, un hombre cuya vida se entrelazó con la esencia misma del periodismo nacional.

Los inicios de una pasión por las palabras

Nacido el 29 de marzo de 1914 en Querétaro, José Lázaro Montes descubrió desde joven una profunda fascinación por la lectura, la cual lo condujo de manera natural hacia el arte de la corrección de textos. Aunque inicialmente estudió medicina, su camino tomó un giro decisivo al impartir clases de etimología en una preparatoria de Río Verde, San Luis Potosí. Fue en ese lugar donde conoció a su esposa, Beatriz Martha Ruiz Gallardo, y donde comenzó su primer acercamiento formal con el idioma español, una pasión que lo acompañaría hasta el último suspiro.

Tras establecerse en la Ciudad de México, Montes inició su trayectoria en el diario Novedades, donde desarrolló un ojo crítico excepcional para detectar hasta el más mínimo detalle en cada texto que pasaba por sus manos. Esta habilidad lo preparó para el rol que definiría su carrera.

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Una era dorada en Excélsior

El 7 de diciembre de 1945, José Lázaro Montes llegó a la redacción de Excélsior, un periódico que en ese momento vivía una época de gran bonanza y prestigio periodístico. Inicialmente se desempeñó como corrector de estilo, y con el tiempo ascendió a jefe del departamento, posición que ocupó con dedicación inquebrantable durante 51 años.

Según relatos de su familia, recopilados en entrevistas para Excélsior, "don Lázaro" era conocido por su meticulosidad. "No dejaba ir una", se dedicaba a pulir cuartillas una y otra vez, asegurando que cada palabra estuviera en su lugar preciso. Además de su labor de corrección, colaboraba semanalmente en la columna “Gramatiquerías”, donde compartía consejos sobre el uso adecuado del lenguaje, consolidando su reputación como un erudito del español.

Influencia en el periodismo mexicano

Durante su estancia en Excélsior, Montes convivió con figuras emblemáticas del periodismo como Pedro Álvarez del Villar, Julio Scherer, Manuel Buendía, Bate Campos Díaz y Guillermo Ochoa. Su hija, Beatriz Montes Ruiz, recuerda un episodio significativo: cuando Julio Scherer abandonó el diario, su padre consideró seguirlo por convicción, pero fue persuadido por Regino Díaz Redondo para quedarse, demostrando su profundo amor por la publicación.

Su trabajo no se limitaba a corregir errores; marcó la trayectoria de decenas de reporteros, periodistas y columnistas, quienes aprendieron de su rigor y pasión. Aunado a su labor, tenía un marcado gusto por la fotografía, enriqueciendo aún más su perfil profesional.

El ocaso de una era y su legado perdurable

En 1993, la llegada de la tecnología y los procesadores de texto forzaron a Montes a poner fin a su carrera profesional, cerrando un ciclo en un mundo editorial que comenzaba a digitalizarse. A pesar de su retiro, continuó publicando su columna semanal hasta poco antes de su muerte. El 1º de marzo de 1996, falleció en su domicilio de la Ciudad de México a causa de un infarto fulminante, justo cuando preparaba su texto para Excélsior.

Su nieta, Fernanda Abigaíl Montes, lo describe como "sensato, elegante y siempre sonriente", un hombre sabio y admirable en todos los aspectos. Su nuera, Abigail Pérez Montes, enfatiza su perfeccionismo, señalando que incluso los domingos releía y corregía el periódico, demostrando una dedicación inquebrantable tanto en lo profesional como en lo familiar.

Hoy, José Lázaro Montes es recordado como un rostro anónimo cuyo talento hizo posible la publicación de miles de ediciones informativas. Entre puntos y comas, no solo corrigió textos, sino que marcó un antes y un después en la historia de Excélsior y del periodismo mexicano, dejando un legado que trasciende generaciones.

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