Gisèle Pelicot publica autobiografía 'Un himno a la vida' tras juicio por violaciones
Gisèle Pelicot lanza autobiografía tras juicio por violaciones

Gisèle Pelicot abre su alma en autobiografía publicada en 20 idiomas

Este martes se lanzó mundialmente en una veintena de lenguas el libro 'La alegría de vivir' (Flammarion), la autobiografía de Gisèle Pelicot que lleva por título completo 'Un himno a la vida: Mi historia'. La obra, publicada en español por Lumen y en francés original por Flammarion, representa una ventana abierta al alma de una mujer que se resiste a ser definida únicamente como víctima.

Recuerdos que construyen identidad

"¿Qué hacer con estos recuerdos?", se pregunta Pelicot en las páginas de su libro, escrito junto a la periodista y novelista Judith Perrignon. Con notable serenidad, la autora francesa aborda los momentos más difíciles de su vida, incluyendo el descubrimiento de que su entonces marido la drogó durante años para que decenas de hombres la violaran durante casi una década.

"Sentí la tentación de soltar el volante y estamparme, pero solo por unos segundos, lo que tardé en descartarla. No era yo. Nunca le echaré una mano a la muerte", escribe Pelicot sobre esos instantes de desesperación.

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Más allá del juicio de Aviñón

Más que centrarse en el proceso judicial de Aviñón en 2024 -que ella misma eligió que fuera abierto para que "la vergüenza la sintieran sus agresores y no la víctima"-, Pelicot utiliza su autobiografía para explicarse como niña, mujer, madre y esposa. El libro repasa especialmente su vida antes del juicio que la catapultó a la fama mundial, con un tono íntimo y generoso en detalles.

"La vida no puede volver a vivirse. Si lo borro todo, estoy muerta, y desde hace mucho tiempo", reflexiona esta mujer francesa que, sin buscarlo, se ha convertido en un símbolo feminista mundial.

Raíces del trauma

La autobiografía explica elementos fundamentales para entender cómo Gisèle Pelicot (Villingen-Schwenningen, Alemania, 1952) afrontó el trauma que comenzó en 2020, cuando la policía le mostró las atrocidades cometidas por su exmarido. Entre estos elementos se incluyen:

  • La pérdida de su madre por cáncer
  • La difícil relación posterior con su madrastra
  • Su carrera profesional y el desequilibrio económico en el hogar
  • Un romance que vivió con otro hombre

El libro comienza con las primeras visitas a comisaría, después de que Dominique Pelicot fuera atrapado grabando bajo las faldas de mujeres en un supermercado. En ese momento, ella tuvo la reacción de apoyarlo, ya que siempre había sido "un marido, padre y abuelo ejemplar", el "electricista dulce y tímido" del que se había enamorado en su juventud.

La revelación que cambió todo

Cuando se recrudecieron las violaciones, Pelicot atribuía los síntomas -lagunas mentales y malestares- al cáncer que había padecido su madre, sin sospechar que en realidad eran provocados por las drogas y las agresiones a las que era sometida. Nunca sospechó realmente nada hasta las revelaciones de la policía.

"Todavía noto la sensación que me invadió al conocerlo, hoy me quema, me hace daño, pero nadie me la quitará. Él me ofrecía el cariño y la confianza que tanto había echado en falta", rememora sobre su exmarido.

Impacto familiar y personal

El descubrimiento no solo fue una bomba en su vida, sino también para sus tres hijos, que empezaron a ver a Dominique Pelicot como nada "más que un monstruo". De su hija y sus nueras también se encontraron imágenes pornográficas.

"Entendía la conmoción, el dolor y las terribles dudas que los acechaban, entendía que los cimientos de nuestra familia se tambaleaban, pero no quería que los destruyeran", explica Pelicot.

Reconstrucción y resistencia

La autobiografía detalla el refugio que encontró en sus amigos, el volver a enamorarse de otro hombre -su actual pareja-, y cómo, una vez la historia saltó a la prensa, no reconocía su vida "cuando otros la resumían".

"Había sido feliz, estaba segura. No era solo una víctima", considera Pelicot. "Si el calvario me hubiera dejado algún recuerdo -agrega-, me habría reducido a eso y seguramente me habría matado. Pero yo me forjé en otro lugar".

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El juicio como catarsis colectiva

Abrir el juicio fue una montaña rusa emocional y una avalancha de atención que no esperaba. Los momentos más duros fueron la reproducción de los vídeos de sus violaciones, aunque el objetivo era lograr que las imágenes se volvieran contra sus agresores.

Sintió las cosas cambiar con los aplausos de las mujeres que empezaron a acompañarla en las audiencias y se dio cuenta de que "algo estaba pasando" más allá de su propia historia.

"He oído la alegría y la rabia venciendo al silencio, así que estoy encantada de ofrecer mi historia como ejemplo y mi nombre como estandarte", reflexiona en el capítulo 18, que cierra su autobiografía.