Julio Scherer García: Un Siglo del Periodismo Mexicano
Hoy se conmemora el centenario del nacimiento de Julio Scherer García, una figura monumental en el periodismo mexicano, cuyo legado perdura en la prensa nacional. Scherer García, quien dirigió Excélsior de 1968 a 1976, fue expulsado de ese diario en un golpe orquestado por el gobierno de Luis Echeverría, lo que lo llevó a fundar la revista Proceso en noviembre de 1976. Su vida y obra son un testimonio de la lucha por la libertad de expresión y la excelencia en el oficio.
Un Encuentro que Marcó una Carrera
En junio de 1988, un joven Pascal Beltrán del Río conoció a Scherer García, poco antes de las históricas elecciones presidenciales. Beltrán del Río había publicado su primer reportaje en Proceso, sobre un campo de guerra clandestino en el Ajusco, y Scherer García lo recibió con un abrazo y palabras de aliento: "¡Qué a toda madre tu reportaje!". Este encuentro inició una relación de 15 años en la revista, donde Scherer García era conocido por su intensidad y exigencia.
Trabajar cerca de él era un aprendizaje constante. Desde cubrir eventos políticos, como las elecciones de 1988, hasta enfrentar sus preguntas directas en los pasillos de la redacción, Scherer García no toleraba la mediocridad. "Cuéntame algo", decía, esperando siempre una noticia fresca o una anécdota inédita. Su carácter era franco y apasionado; amaba u odiaba sin ambigüedades, y su devoción por el periodismo era inquebrantable.
Virtudes y Defectos de un Gigante
Scherer García era malhablado pero nunca soez, y su generosidad era legendaria. Regalaba objetos que atesoraba, no sobras, y compartía consejos personales, como remedios para la gastritis. Fanático del fútbol, admiraba al Atlante y a la selección alemana, reflejando sus raíces y pasiones. Sin embargo, su vanidad y aversión a perder, ya fuera en apuestas o debates, también eran parte de su personalidad compleja.
Su obra periodística, desde notas en los años 50 hasta libros y reportajes, muestra una mente brillante y un agudo sentido de la noticia. En un texto de 1967, describió el periodismo como "lúcida mente sin reposo, creador sin obra final", capturando la esencia de su dedicación. A pesar de los desafíos, incluida su salida de Proceso en 2003 y un posterior distanciamiento, su impacto en la prensa mexicana es innegable.
Un Legado que Perdura
La última vez que Beltrán del Río lo vio, Scherer García había sufrido una caída en Paseo de la Reforma, pero mantuvo su humor característico: "Fuera del orgullo, a toda madre". A cien años de su nacimiento, Julio Scherer García sigue siendo el periodista más grande que ha dado México, un faro de integridad y pasión en un oficio que definió con maestría. Su vida nos recuerda que el periodismo verdadero combina gozo y sufrimiento, siempre en busca de la verdad.



