Libro revela a un Benito Juárez represor y aferrado al poder en sus últimos años
Juárez: libro expone su lado represor y aferramiento al poder

Nueva obra literaria desmitifica la figura histórica de Benito Juárez

El escritor y ensayista Gustavo Vázquez Lozano ha publicado un revelador libro titulado Yo, Benemérito, que arroja luz sobre los cinco últimos años de la vida de Benito Juárez, un periodo históricamente silenciado que muestra al presidente mexicano bajo una perspectiva muy diferente a la tradicionalmente difundida.

Un Juárez alejado de la imagen heroica

Contrario a la narrativa oficial presente en libros, murales y discursos, Benito Juárez, quien gobernó México desde el 21 de enero de 1858 hasta su muerte en 1872, no fue un gobernante ejemplar según las investigaciones de Vázquez Lozano. El autor describe a Juárez como un represor sangriento que ordenó ejecuciones masivas contra los yaquis y otros grupos amotinados, además de evidenciar que, hacia el final de su vida, ya no se identificaba con los indígenas, a pesar de su propio origen zapoteca.

"Todos conocemos al Juárez que restauró la República y ordenó el fusilamiento del emperador Maximiliano, al héroe de bronce cuya epopeya parece concluir en 1867", explica Vázquez Lozano en entrevista. "Pero cuando cumple su función simbólica al regresar a la Ciudad de México tras la caída del Segundo Imperio, ahí termina el arco narrativo tradicional. La vida de Juárez continúa después de ese clímax histórico, y me intriga ese después, esa soledad y transformación silenciosa de la que nadie quiere hablar".

Los años incómodos del Benemérito

En su libro de 288 páginas publicado por Debate en 2026, Vázquez Lozano detalla cómo Juárez, en sus últimos años, ejerció un poder absoluto que no había podido consolidar durante su exilio e itinerancia. El presidente no solo creía estar refundando el país, sino que en un discurso expresó que estaba entregando a México su segunda Independencia, lo que en lenguaje actual equivaldría a una segunda transformación.

"Es un periodo incómodo para la historiografía porque Juárez dista de ser un gobernante ejemplar", afirma el autor. "Comparado con otros del siglo XIX, muestra las mismas características: represor, intervino en las elecciones, se aferró al poder. Pero, como es don Benito, estos cinco años se callan. Él no concebía la existencia de la nación sin él al frente, por lo que hizo todo lo posible por continuar en el poder".

Investigación basada en fuentes primarias

Vázquez Lozano fundamenta sus afirmaciones en una exhaustiva consulta de correspondencia con Margarita Maza, papeles oficiales de la época, bibliografía especializada y testimonios de intelectuales contemporáneos como Guillermo Prieto. Esta documentación le permite presentar a un Juárez "lúcido pero con una energía moral endurecida, un hombre que no se conmovía, aferrado a su propia lógica e incapaz de ceder".

El ensayista concluye que en estos últimos años se observa "una caída, un arco descendiente, como una estrella que, después de haber servido a su país con luz propia, comienza a precipitarse". Esta perspectiva ofrece una visión más compleja y humana del personaje histórico, alejándose de la simplificación heroica para mostrar las contradicciones y sombras de un líder fundamental en la historia mexicana.