Miguel León-Portilla emprende la escritura de sus memorias a los 93 años
El destacado historiador y miembro de El Colegio Nacional, Miguel León-Portilla, ha iniciado la redacción de sus memorias, un proyecto largamente meditado que surge de la reflexión profunda sobre la memoria como núcleo de la identidad humana. Con la frase 'Yo soy mi memoria', León-Portilla subraya que nuestra esencia reside en los recuerdos almacenados en ese 'kilo y cuarto de carne' que es el cerebro, sin los cuales, como en casos de amnesia o Alzheimer, el individuo se vuelve anónimo y perdido.
Un legado legendario y una vida plena
Motivado por amigos y reconocido como 'Leyenda viviente' por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, León-Portilla explora su trayectoria. A sus 93 años, evalúa su existencia como 'buena, interesante y no inútil', destacando su labor académica de más de seis décadas, su familia y su activismo por los pueblos indígenas. Recuerda un encuentro con el expresidente Enrique Peña Nieto en 2012, donde denunció la falta de atención a las comunidades originarias, una promesa de seguimiento que nunca se cumplió, aunque mantuvo un diálogo cordial en 2017.
Metodología espontánea y enfoque en la diversidad cultural
Para evitar la rigidez histórica, León-Portilla opta por una grabadora para dictar recuerdos de forma espontánea, que luego serán transcritos por su secretaria, Leticia García. Este método busca capturar la autenticidad de sus vivencias, que incluyen encuentros con figuras culturales globales y, significativamente, con estudiantes indígenas como zapotecos, mayas y nahuas, quienes han enriquecido su perspectiva.
Los orígenes familiares y el inevitable comienzo
En el primer capítulo, titulado 'El inevitable comienzo', evoca sus raíces familiares. Hijo de Luisa Portilla Nájera y Miguel León Ortiz, proviene de un linaje con figuras ilustres como Manuel Gutiérrez Nájera, pionero del modernismo literario mexicano, y el antropólogo Manuel Gamio. Aunque sus padres enfrentaron dificultades económicas, su trabajo en bienes raíces les permitió una vida modesta pero digna, marcada por una mentalidad ahorrativa y religiosa.
Este proyecto no solo documenta una vida excepcional, sino que invita a reflexionar sobre el valor de la memoria colectiva y la lucha por los derechos humanos en México.



