Mortis Causa: Una máquina para conversar con los difuntos
La más reciente obra de la narradora mexicana Luisa Reyes Retana, Mortis causa, publicada por Libros UNAM, presenta una inquietante premisa que fusiona ciencia ficción, filosofía y horror psicológico. La novela, que forma parte de la colección Hilo de Aracne, sigue a cuatro estudiantes de medicina forense que desarrollan una innovadora tecnología para comunicarse con los muertos.
La Consola de Entrelazamiento Cuántico
En el corazón de la trama se encuentra la Consola de Entrelazamiento Cuántico para Exploración Diagnóstica, una máquina creada por los jóvenes protagonistas para explorar los últimos momentos de vida de los cadáveres. Los estudiantes, apodados Máquina, el Príncipe, Cables y la Líder, buscan humanizar la práctica forense en un contexto donde la muerte violenta se ha normalizado.
La historia se desarrolla en La Escalera, una ciudad ficticia en la provincia del Cálume, Santísima, que según la autora guarda inquietantes similitudes con la realidad mexicana. "Los jóvenes vienen de un barrio donde ocurren muchas muertes violentas y las morgues no se dan abasto", explica Reyes Retana, quien estudió Derecho en el ITAM y tiene una maestría en Derecho Comparado de la Universidad de Berkeley.
Reflexiones sobre la deshumanización
La novela profundiza en cómo la exposición constante a la violencia ha desensibilizado a la sociedad. "Ya estamos muy acostumbrados a convivir con cadáveres, es una de las formas de muerte que ya aceptamos y normalizamos. Eso nos ha deshumanizado", señala la autora, quien reside en Berlín desde hace seis años.
Los cadáveres que aparecen en la obra representan un muestrario de los horrores sociales: cuerpos encontrados bajo puentes, flotando en ríos o abandonados en acantilados, que nadie reclama. A través de sus historias, la novela explora cómo las condiciones de vida, el acceso a la salud y la marginación determinan las circunstancias de la muerte.
Consecuencias imprevistas
El experimento de los estudiantes toma un giro oscuro cuando descubren que las experiencias con los muertos ocurren en espacios sin fronteras psicológicas. "Los chicos no saben si están viéndose a sí mismos o qué tanto de lo que ven los refleja a ellos", advierte Reyes Retana. Cables, el creador de la máquina, mantiene en secreto una segunda consola que revela información aún más perturbadora de lo anticipado.
Uno de los casos más conmovedores involucra a una mujer marginada por su apariencia, a quien llaman bruja. Su historia ilustra cómo el rechazo sistemático la alejó de los servicios de salud, trabajo y vivienda digna, representando una crítica social aplicable a cualquier país.
Proyecto de trilogía y mensaje final
Reyes Retana, autora también de Arde Josefina, Tu lengua en mi boca y Mal de río, planea convertir Mortis causa en una trilogía. "Quiero demostrar que, a pesar de que la tecnología nos está llevando por caminos oscuros, seguimos siendo seres espirituales, sintientes, que viven y mueren, que sufren", afirma la exdirectora del Instituto Cultural de México en Alemania.
La obra, ilustrada por el argentino Diego Molina, conmemora los cinco años de la colección Hilo de Aracne y representa una contribución significativa a la literatura juvenil contemporánea. "Si los jóvenes reflexionan sobre esto, habré hecho mi chamba", concluye la autora, subrayando la importancia de mantener la sensibilidad humana frente a la creciente deshumanización.



