Federico Reyes Heroles evoca a Julio Scherer: 'A veces era dinamita'
Federico Reyes Heroles, escritor y politólogo, desvela la personalidad compleja y apasionada del periodista mexicano Julio Scherer García (1926-2015), en el marco del centenario de su natalicio, que se conmemora este 7 de abril. Scherer, director del periódico Excélsior de 1968 a 1976, es descrito como un hombre visceral, riguroso y con una intensa relación con el poder.
El trauma patrimonial que marcó su carácter
Reyes Heroles recuerda un episodio doloroso en la vida de Scherer: la quiebra de la Casa de Bolsa de su padre, que llevó a la subasta de los bienes familiares. "Fue doloroso, porque su casa se convirtió en el bazar del sábado", afirma. En una ocasión, Scherer visitó la biblioteca de Jesús Reyes Heroles, padre de Federico, y se quedó "pasmado" al ver un cuerno con montadura de plata que había pertenecido a su familia y fue rematado.
"Yo llevaba el café a la biblioteca y vi cómo le afectó ver ese objeto. Mi padre trató de devolvérselo, pero Scherer dijo enérgico: '¡No, no, no!'. Eso evidenció que el tropiezo patrimonial fue serio", explica Reyes Heroles. Tras la muerte de su padre, Federico decidió devolver el cuerno a Scherer en su oficina de la revista Proceso, provocando una reacción emocional: "Entró en un estado medio de parálisis y salió con los ojos llorosos. Esa herida estuvo presente en él mucho tiempo".
La dedicación absoluta al periodismo
Scherer priorizaba su trabajo por encima de todo, incluso de su vida personal. "No había asistido a ninguno de los nacimientos de sus hijos. Lo decía con tristeza, pero aclaraba: '¡Tenía que estar al frente del periódico, tenía que ver las ocho columnas!'. Para él, lo primero era llevar la nota", relata Reyes Heroles. Esta pasión se reflejaba en su relación con el poder, descrita como intensa y difícil de conllevar.
En una cena en Los Guajolotes, Scherer mostraba su carácter impulsivo: "Nos jalaba del brazo o golpeaba alrededor de lo que estábamos comiendo". Su rigor podía llevar a explosiones, como en una discusión con un intelectual: "Hubo una explosión en esa mesa. Eso también era Scherer, a veces era dinamita, lo cual hizo que mucha gente dejara de buscarlo".
Un legado periodístico inolvidable
Pese a su complejidad, Reyes Heroles guarda recuerdos gratos de Scherer y su periodismo. "Para mí, es una relación inolvidable. Su ánimo como periodista era escapar de la caja, salir, pensar siempre fuera de la caja. Eso era embrujante", afirma. Scherer era visceral en el mejor sentido, un hombre con pendientes en la vida de los que nunca hablaba.
"Ése fue el Julio que me tocó vivir", concluye Reyes Heroles, destacando cómo las experiencias dolorosas y su dedicación absoluta moldearon a un periodista que dejó una huella profunda en el medio mexicano, recordado en su centenario por su intensidad y compromiso con la verdad.



