El legado periodístico de Julio Scherer García a través de las memorias de Ortiz Pinchetti
En el marco del centenario de Julio Scherer García, el periodista Francisco Ortiz Pinchetti comparte relatos íntimos de sus 24 años en la redacción de la revista Proceso, pintando un retrato vívido del director como una figura obsesionada con la noticia y ferozmente protectora de la independencia de su publicación.
Instrucciones directas y reclamos por la prisa
Ortiz Pinchetti recuerda cómo Scherer García, en su afán por revelar exclusivas, le ordenó investigar el rancho de Raúl Salinas en Puebla con urgencia. “Don Paco, que Raúl Salinas tiene un rancho maravilloso en Puebla. Búsquelo”, instruyó el director. Al cabo de dos semanas, Scherer reclamó la tardanza con un regaño disimulado, demostrando su ansia por publicar el hallazgo de inmediato.
El periodista también destaca la aversión de Scherer hacia el gremio periodístico organizado. Cuando Ortiz Pinchetti le informó sobre actividades en la Unión de Periodistas Democráticos, Scherer respondió con escepticismo: “¿Qué caso tiene? ¿Para qué se meten en eso?”, reflejando su preferencia por mantener la revista alejada de influencias externas.
La ruptura y los momentos de complicidad
La relación profesional culminó tras una disputa por modificaciones en un reportaje sobre la campaña de Vicente Fox, lo que llevó a la salida de Ortiz Pinchetti y su hijo. En un café de despedida, Scherer expresó su descontento con una carta que consideró “intolerable, porque la ropa sucia se lava en casa”, aunque reiteró su cariño personal, mostrando la complejidad de sus vínculos.
A pesar de esto, Ortiz Pinchetti atesora recuerdos felices, como la redacción del texto principal del primer número de Proceso, un balance del sexenio de Luis Echeverría titulado Las palabras y los hechos. Describe un proceso colaborativo donde cada cuartilla pasaba por las manos de colegas como Rafael Rodríguez, Granados Chapa, Vicente Leñero y finalmente Scherer, creando un “guiso de lo político, lo económico, lo social”.
Reconocimientos y afirmaciones de independencia
Entre anécdotas de confianza, Ortiz Pinchetti narra cómo Scherer respondió con firmeza a Andrés Manuel López Obrador, entonces candidato del PRD en Tabasco, que insistía en difundir un asunto ya publicado: “vamos a mandarlo a chingar a su madrecita”, afirmando la autonomía editorial de la revista.
El momento más emotivo llegó tras la cobertura de las elecciones de 1986 en Chihuahua, donde Ortiz Pinchetti logró siete portadas consecutivas alertando sobre fraude electoral. Al regresar, Scherer lo abrazó efusivamente y declaró: “Usted ha logrado con esto lo que no habíamos podido hacer en 10 años: quitarnos la etiqueta de izquierdistas, don Paco, porque ¡nosotros somos periodistas!”. Este reconocimiento subrayó el compromiso de Scherer con un periodismo imparcial y libre de etiquetas ideológicas.
Estas historias no solo honran el centenario de Julio Scherer García, sino que también resaltan su papel crucial en el Excélsior y la fundación de Proceso, cementando su legado como un pilar del periodismo mexicano independiente.



