El Museo Anahuacalli expande su legado con una donación monumental
El Museo Anahuacalli, inaugurado en 1964 por el icónico pintor Diego Rivera, ha dado un paso histórico hacia la realización del sueño de su fundador: convertirse en una auténtica ciudad de las artes. Este miércoles, Juan Rafael Coronel Rivera, nieto de Rivera, anunció la donación irrevocable de aproximadamente 157,300 piezas, un acto que marca un hito en la preservación del patrimonio cultural mexicano.
Un legado familiar que materializa una visión artística
Motivado por el deseo de su abuelo, Juan Coronel Rivera, quien es investigador, fotógrafo, curador y coleccionista, explicó en una rueda de prensa que esta donación busca cumplir la idea original de Diego Rivera. "La donación es para que se realice la idea de Diego. Que estén acá las tallas en madera, los textiles y la colección de cerámica mexicana, la más grande que existe", afirmó con emoción.
Coronel evocó un dibujo creado en colaboración con su madre, Ruth Rivera, y el arquitecto Juan O’Gorman, donde quedó plasmado el sueño de Rivera. "La idea original del abuelo, seguida por la madre, la termina el nieto; y esto es verdaderamente tan conmovedor que podría ser una telenovela", comentó, destacando la continuidad generacional en este proyecto.
Una colección diversa que abarca siglos de arte mexicano
Esta vasta colección, resultado de 40 años de meticuloso coleccionismo, se organiza en diversos fondos y conjuntos que ofrecen una visión amplia sobre la historia del arte mexicano. Entre los materiales destacados se incluyen:
- Cerámica mexicana desde el siglo XVI hasta el XXI.
- Textiles mexicanos y huaraches de los siglos XIX al XXI.
- Piezas de madera, como máscaras, mobiliario y esculturas.
- Gráfica americana con temas mexicanos.
Además, la donación incorpora importantes fondos documentales vinculados a figuras clave como Diego Rivera, Ruth Rivera, Guadalupe Marín, Rafael Coronel y la Galería de Foto Kahlo Coronel. Estos archivos contienen documentos, fotografías, entrevistas y libros que aportan información valiosa sobre procesos artísticos y debates críticos en el arte mexicano contemporáneo.
Un compromiso con la preservación y el acceso público
María Teresa Moya, directora del Museo Anahuacalli, subrayó que este recinto fue concebido desde su origen no solo como un museo, sino como un centro de conocimiento. "La donación es la continuidad de una idea profundamente arraigada: la de preservar, estudiar y poner en circulación el patrimonio cultural como un bien público", señaló.
Moya enfatizó que recibir una colección de esta magnitud implica una gran responsabilidad, desde su resguardo y conservación hasta su catalogación y eventual puesta a disposición del público para consulta e investigación.
Diálogos entre espacios hermanos y futuros proyectos
Perla Labarthe, directora del Museo Frida Kahlo-Casa Azul, recalcó que esta donación representa un reto y una posibilidad para ambos espacios, ideados por Rivera. "Nos invita a construir puentes entre las colecciones, a establecer diálogos", expresó, destacando cómo la incorporación al patrimonio del Fideicomiso abre caminos para una colaboración conjunta.
Juan Coronel detalló que el traslado de las piezas al museo comenzará inmediatamente y se extenderá hasta finales de este año. Paralelamente, el arquitecto Manuel Rocha ya está diseñando la primera sala dedicada a la cerámica, lo que anticipa una nueva etapa de exhibición y estudio para el Anahuacalli.
Esta donación no solo enriquece el acervo del museo, sino que revitaliza el sueño de Diego Rivera de crear un espacio donde el arte mexicano de diversas disciplinas pueda ser compartido y apreciado por generaciones futuras.



