Chappell Roan y otros artistas dejan agencia Wasserman por vínculos con caso Epstein
Artistas abandonan agencia Wasserman por vínculos Epstein

Artistas rompen lazos con agencia Wasserman tras escándalo por vínculos con caso Epstein

La cantante estadounidense Chappell Roan anunció este martes mediante su perfil oficial de Instagram que ha terminado su relación profesional con la poderosa agencia de representación Wasserman, cuyo fundador, Casey Wasserman, ha aparecido mencionado en documentos relacionados con el caso del financiero Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual de menores.

Una decisión basada en valores y principios

"A partir de hoy, ya no estoy representada por Wasserman, la agencia dirigida por Casey Wasserman", declaró Roan en una publicación que rápidamente se viralizó en redes sociales. La artista añadió con firmeza: "Los artistas merecen una representación que se alinee con sus valores y apoye su seguridad y dignidad. Esta decisión refleja mi convicción de que un cambio significativo en nuestra industria requiere responsabilidad y un liderazgo que genere confianza".

La agencia Wasserman, que no enfrenta cargos formales, representa a numerosas estrellas del entretenimiento y el deporte, incluyendo figuras de la talla de Brad Pitt, Ed Sheeran, Adam Sandler, Coldplay, Imagine Dragons, Kasey Musgraves, Lorde y Pharrell Williams, lo que convierte esta ruptura en un movimiento significativo dentro de la industria.

Correos electrónicos comprometedores salen a la luz

La decisión de Roan llega después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelara recientemente una serie de correos electrónicos del año 2003 que muestran intercambios entre Casey Wasserman y Ghislaine Maxwell, colaboradora de Jeffrey Epstein y condenada por tráfico sexual de menores. En uno de estos mensajes, Wasserman le dice a Maxwell: "Pienso en ti todo el tiempo. ¿Qué tengo que hacer para verte con un traje de cuero ajustado?".

Según reportes de The Guardian, en otra comunicación hablan sobre masajes y Maxwell pregunta si habrá suficiente niebla durante una próxima visita "para que puedas flotar desnudo por la playa y nadie pueda verte a menos que estén cerca". Estos intercambios, aunque ocurrieron antes de que los crímenes de Epstein y Maxwell fueran conocidos públicamente, han generado un intenso escrutinio sobre la figura de Wasserman.

Reacción en cadena en la industria musical

La banda musical Wednesday y la cantante Chelsea Cutler se han sumado inmediatamente a la postura de Chappell Roan, anunciando que también terminan su relación con la agencia Wasserman. En una publicación en Instagram, Wednesday declaró: "Seguir representados por una compañía dirigida por Casey Wasserman y que lleva su nombre va en contra de nuestros valores y no puede continuar".

Fuentes cercanas a The Hollywood Reporter indican que varios otros artistas están considerando seriamente cortar vínculos con la firma de representación, lo que podría desencadenar un éxodo más amplio en las próximas semanas.

Wasserman responde y pide disculpas

El pasado 1 de febrero, Casey Wasserman emitió un comunicado en el que expresó sus disculpas y aseguró que "lamenta profundamente" los correos electrónicos de 2003 intercambiados con Maxwell. El ejecutivo precisó que esta correspondencia tuvo lugar "mucho antes de que sus horribles crímenes salieran a la luz".

Wasserman enfatizó: "Nunca tuve una relación personal ni comercial con Jeffrey Epstein. Como está bien documentado, realicé un viaje humanitario como parte de una delegación de la Fundación Clinton en 2002 en el avión de Epstein. Lamento profundamente haber tenido cualquier tipo de relación con cualquiera de ellos".

Repercusiones más allá de la industria del entretenimiento

Casey Wasserman, considerado una de las figuras más influyentes en la industria musical y del entretenimiento de Estados Unidos, también forma parte del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Según reportes del Los Angeles Times, varios políticos de la ciudad han pedido su dimisión de este cargo, argumentando que su participación compromete la imagen del evento deportivo.

Este caso pone de manifiesto la creciente presión que enfrentan las empresas y figuras públicas para mantener estándares éticos más altos, especialmente cuando se trata de asociaciones que puedan estar vinculadas, incluso indirectamente, con escándalos de abuso sexual o corrupción.