Bad Bunny en la mira: Congresistas de EU exigen sanciones por su show en el Super Bowl 2026
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, protagonizado por el icónico artista puertorriqueño Bad Bunny, ha desatado una fuerte polémica en los Estados Unidos. Varios congresistas republicanos han presentado una denuncia formal ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), solicitando la imposición de multas y sanciones penales contra el cantante y ejecutivos de la NFL. La acusación se centra en el uso de lenguaje obsceno y presuntas faltas a la moral durante la transmisión en televisión abierta, lo que, según los legisladores, viola estrictamente el reglamento de radiodifusión del país.
La indignación de los congresistas republicanos
El congresista Randy Fine, representante de un distrito de Florida, ha liderado esta ola de críticas, calificando el show como "ilegal" debido a su contenido explícito. En declaraciones públicas, Fine argumentó que si las letras y expresiones utilizadas por Bad Bunny se hubieran dicho en inglés, la transmisión habría sido cancelada inmediatamente y las multas habrían sido cuantiosas. "No se puede decir la palabra que empieza con 'f' en vivo. El asqueroso espectáculo de medio tiempo de Bad Bunny fue ilegal", afirmó el legislador, subrayando su descontento.
Por otro lado, Andy Ogles, congresista federal por Tennessee, se ha unido a las críticas mediante una carta dirigida al Comité de Energía y Comercio del Congreso. En el documento, Ogles solicita una investigación exhaustiva contra la NFL y la cadena NBC por "facilitar esta transmisión indecente". El congresista asegura que las canciones interpretadas glorificaban conductas inapropiadas e incluían movimientos y bailes explícitos, describiendo el evento como "pura obscenidad" transmitida para todas las familias estadounidenses.
¿Qué consecuencias legales podría enfrentar Bad Bunny?
Según declaraciones del representante de Misuri, Mark Alford, los republicanos ya han iniciado una investigación en el Congreso para esclarecer los hechos y determinar la pertinencia de imponer sanciones. Alford ha señalado que este caso podría ser incluso más grave que el incidente del Super Bowl 2004, cuando el pecho de Janet Jackson quedó expuesto ante las cámaras. Aunque aún no hay avances concretos, la situación ha generado preocupación en el ámbito legal y mediático.
Las denuncias se basan en las normas establecidas por la FCC, que prohíben la transmisión de contenido indecente, obsceno o profano en radio o televisión abierta. Retomando el caso de Janet Jackson, que resultó en una multa de 550 mil dólares para la cadena CBS, se especula que Bad Bunny y otros implicados podrían enfrentar sanciones similares o incluso mayores. Sin embargo, la mayor responsabilidad legal recaería probablemente en los organizadores del evento, quienes poseen las licencias y permisos necesarios para televisar el Super Bowl.
En resumen, Bad Bunny se encuentra en una situación delicada tras las acusaciones de los congresistas republicanos. Mientras la FCC analiza las denuncias, el artista y la NFL podrían verse obligados a pagar multas significativas si se comprueban violaciones a las normas de radiodifusión. Este caso no solo pone en evidencia las tensiones culturales y políticas en los Estados Unidos, sino que también resalta los desafíos que enfrentan los espectáculos masivos en términos de regulación y contenido.