Cuca: 36 años de furia rockera que no envejece
En una sala de ensayo que respira historia musical, con paredes cubiertas de pósters de leyendas como AC/DC, Black Sabbath y Queen, tres figuras con lentes oscuros reciben la tarde como parte de un ritual sagrado. Son José Fors, Carlos Avilez y Nacho “El Implacable” González, los integrantes de Cuca, quienes este 7 de marzo celebrarán 36 años de trayectoria con un concierto en el Teatro Estudio Cavaret. El ambiente huele a cables, distorsión y tradición: un santuario donde el tiempo parece detenerse y el rock se mantiene eternamente joven.
Un viaje espontáneo y sin concesiones
La conversación arranca con la pregunta inevitable: ¿cómo se siente una banda que, tras décadas de modas y revoluciones musicales, sigue en pie? Fors responde con voz serena pero firme: “Son 36 años de rock and roll, lo que nos ha mantenido unidos. Un amor muy especial hacia el rock pesado, sabiendo que no hay muchas bandas en México que le entren a este género… siempre agradecidos con nuestro ejército de fans”.
Para Avilez, el secreto reside en la espontaneidad. “Nunca fue del todo planeado. Cuando Cuca empezaba, queríamos ir en una dirección y terminamos yendo en otra. Todo se dio de manera natural: el público, el contrato con la disquera. Hemos sido muy afortunados, 36 años tocando el mismo viejo rock and roll y todavía aquí en la batalla”. Esta naturalidad ha sido el hilo conductor de su historia, desde los primeros ensayos hasta discos y giras, sin perseguir tendencias efímeras.
Recuerdos de una época cuesta arriba
Nacho González evoca los finales de los ochenta y principios de los noventa como una época áspera para el rock en México. “Era difícil porque no había tantos lugares para tocar… los pequeños mal pagados y los grandes difíciles de entrar. Grabar era un reto, no cualquiera lo hacía en esa época”. El impulso llegó gracias a coincidencias decisivas, como aliados en la disquera Culebra, que llevó a giras con bandas como La Casta y Santa Sabina.
Fors complementa con una escena fundacional: “Platicábamos Carlos y yo, decíamos: ¿dónde está el rock and roll de AC/DC, Deep Purple, Black Sabbath? Quién sabe dónde esté, pero está aquí, hay que sacarlo”. Aquella convicción definió el ADN del grupo: rock clásico con voz propia, sin concesiones al brillo fácil.
Letras irreverentes y un sonido con ataque
Las letras de Cuca, llenas de personajes e irreverencia, no surgieron de la vida cotidiana. Fors lo explica con humor: “El mamón de la pistola lo viví en una farmacia, un cuate me enseñó la pistola porque según él lo vi feo… también pienso en chistes para inspirar canciones”. Influencias como Frank Zappa e Iggy Pop le enseñaron a escribir sin tapujos, cuidando la musicalidad de las palabras.
El bajo de Avilez, grave y rugoso, es clave en su identidad sonora. “Mi primer bajo tenía las cuerdas muy levantadas, había que darle mucho ataque para que sonara. Cuando pude comprar uno bueno, ya tenía la costumbre. Se quedó como un estilo sin querer”. Este concepto de ataque –la fuerza física aplicada al instrumento– se volvió un rasgo compartido por la banda, con González en la batería y Fors en la voz.
Mirando al pasado para seguir adelante
Aunque Cuca sigue activa y creando nueva música, sus integrantes reconocen su gusto por el pasado. Avilez comenta: “Somos muy retro, nos gusta la onda de los 70 para atrás. El 80% de lo que escuchamos es música de esos tiempos”. Según él, el rock vive en un subsuelo cultural, emergiendo y retrocediendo cíclicamente.
Fors añade una reflexión sobre la era digital: “Extraño los acetatos, el CD, el objeto físico. Ahora hay tanta información y bandas que es difícil estar al día. Seguimos escuchando las bandas con las que iniciamos”. Para ellos, la raíz sigue siendo el blues y el rock clásico, la materia prima de cualquier innovación.
El concierto aniversario promete durar no menos de dos horas, recorriendo grandes éxitos y celebrando una trayectoria que, como sus canciones, parece destinada a sobrevivir más allá de la banda misma.



