Doja Cat electriza el Palacio de los Deportes con un espectáculo de rap, baile y fuego
Doja Cat electriza el Palacio de los Deportes con rap y baile

Doja Cat electriza el Palacio de los Deportes con un espectáculo de rap, baile y fuego

Entre coreografías atléticas, una big band y ráfagas de fuego en el escenario, la rapera Doja Cat electrizó a sus fans en el Palacio de los Deportes, ofreciendo una noche inolvidable de música y baile.

Un despliegue artístico impresionante

Colores en el aire, tacón alto, piernas largas, plumaje guinda y cabello rubio. Sonriente y moviendo el trasero al ritmo de Cards, Doja Cat apareció poderosa y carismática en el Palacio de los Deportes. Presumió su ritmo y elasticidad, ascendiendo por escaleras a una plataforma de poco más de tres metros, donde realizó su despliegue artístico, rodeada de un séquito de bailarinas.

A su alrededor, una banda completa vestida de blanco, como una big band, con trompetas que chillaban en solos, trombones, un baterista intrépido y un piano de cola negro elegante. Todo sonaba en armonía sobre las líricas de Doja, quien cantaba rápido y movía las caderas con energía, gritando fuerte para encender a sus seguidoras, mayoría en esta noche calurosa.

Interacción con el público y momentos destacados

Al sonar Get into It (Yuh), el sintetizador reprodujo voces robóticas, mientras Doja no dejaba de gesticular, abriendo los ojos y la boca, presumiendo sus dotes físicos. "México", dijo, y el público se derritió en un grito. Preguntó si estaban listos para bailar, y al arrancar Gorgeous, la música pregrabada predominó, pero los músicos bajaron de la tarima para acompañarla, bailando con cuidado mientras ella lo hacía con fuerza, golpeando al aire con puños, rodillas y cabeza.

Continuó con Take Me Dancing y Woman, donde una plataforma colgante la elevó como una reina sobre sus seguidores. Las tarimas tenían paneles que cambiaban de color según el tono de la canción: azul para triste, lila para alegre, amarillo y verde. Doja permaneció siempre entregada y decidida, solo bajando un poco la energía en Acts of service, un trap con tonos de soul, donde bailó al micrófono como si fuese un tubo de pole dance, moviendo las caderas y bajando al suelo.

Hipnotizando con movimientos y fuego

Al descender del escenario, en temas como Ain’t Shit y Paint The Town Red, las luces la enfocaron exclusivamente, hipnotizando al público con sus movimientos. Caminó por una pasarela hacia el público, queriendo escuchar a todos cantar Silly! Fun!, y al notar poco ruido, lanzó miradas regañonas, pero al terminar, se rió satisfecha.

Se puso ambas manos en la cabeza para simular orejas y caminó como un gato, mientras el público rugía más fuerte que la música. Continuó con twerks de pie, moviendo el trasero rápidamente, y se tiró al suelo al ritmo de Need To Know. En Streets y Wet Vagina, el show no se detuvo, con Doja rodeada de fuego y pirotecnia, un despliegue imparable de luces y llamas que se encendían con cada movimiento.

Clímax agresivo y despedida emotiva

El público brincó hasta hacer vibrar las gradas, cambiando la sensualidad por un tono agresivo e intenso, con batería sin parar y estrobos encendiendo y apagando. En Demons, el pop y la big band se apagaron, dando paso al trap, con Doja navegando entre graves y agudos casi inaudibles, como una vocalista de metal. Regresó al suelo en un acto atlético y circense, mostrando la longitud de su pierna, y al levantarse, lamió el tubo de su micrófono durante Tia Tamera.

Las contorsiones y el fuego continuaron, y Doja se despidió tan encendida que casi quedó fundida al Domo de Cobre, pero donde sí quedó fundida fue en la memoria de sus fans, no sin antes cantar One More Time, Say So y Jealous Type. "Gracias", dijo, su única palabra en español de la noche, recibiendo el grito más fuerte y unánime del público.