Fernando Loher regresa a sus raíces con un concierto que invita a soñar
Después de más de diez años de formación y trabajo en Europa, el tenor tapatío Fernando Loher se reencuentra con el público de su ciudad natal. El próximo 11 de abril ofrecerá el concierto "Soñemos, es la hora", acompañado por el pianista Juan Carlos Benavides, en el Instituto de Formación Artística Musik. Este recital nace de una necesidad profunda de compartir belleza y tranquilidad en tiempos complejos, según explica el artista.
Un programa que busca la luz emocional
En entrevista, Loher describe el programa como una búsqueda consciente hacia la luz emocional dentro del repertorio clásico. "Quiero que haya canciones de arrullo, de amor, de conexión con la naturaleza, de contemplación, de tranquilidad. Durante muchos años le di importancia a lo más denso, quizá porque también era un reflejo psicológico. Pero ahora quiero disfrutar todo", explica el tenor.
El concierto reunirá piezas que recorren distintas épocas y geografías musicales:
- Desde el romanticismo alemán
- Pasando por la Belle Époque francesa
- Incluyendo repertorio estadounidense moderno
- Y composiciones mexicanas
La intención, dice, es construir una experiencia emocional continua más que una simple sucesión de obras, creando un refugio sonoro compartido con el público.
Descubrimiento temprano y formación en Guadalajara
Nacido en Guadalajara en 1989, Loher encontró su vocación casi por accidente. De niño probó múltiples actividades extracurriculares hasta que un coro infantil en el Instituto Cultural Cabañas cambió su rumbo. "Mis papás me llevaban a clases de todo: pintura, karate, futbol… y yo siempre decía que no me gustaba nada. Pero un día me llevaron a un coro y eso me encantó muchísimo. Ahí dije: 'de aquí en adelante quiero seguir por esta línea'".
El canto se volvió parte de su vida cotidiana, aunque tuvo que pausarlo durante la adolescencia debido al cambio natural de la voz masculina. "No fue fácil detenerme. Yo seguía cantando a escondidas en mi cuarto, con falsete, cuando no había nadie en casa. Nunca me alejé por completo".
Su ingreso a la licenciatura en Canto en la Universidad de Guadalajara representó un paso lógico, aunque no del todo satisfactorio. Loher recuerda una formación que, desde su perspectiva, resultaba impersonal para una disciplina profundamente individual. "La voz humana tiene mucho que ver con el desarrollo psicológico. Pero éramos tantos alumnos que recibíamos 15 minutos de clase a la semana. Yo no sentía que realmente estuviera aprendiendo".
La búsqueda fuera del aula y el salto a Europa
Aquella experiencia lo llevó a buscar alternativas fuera del sistema académico tradicional. Encontró un espacio formativo clave en el Taller de Ópera de Sinaloa, donde obtuvo una beca y enfrentó una intensa dinámica escénica con conciertos semanales de diversos repertorios.
Tras esa etapa, llegó una beca en Alemania que cambiaría su vida. Lo que inicialmente parecía una estancia temporal terminó convirtiéndose en diez años de residencia y aprendizaje en Berlín. El proceso, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo. Al llegar, varios maestros coincidieron en que su técnica vocal estaba mal enfocada y que su verdadera tesitura no era barítono, sino tenor.
"Fue horrible porque yo iba listo para hacer audiciones y trabajar, y de pronto fue empezar otra vez desde abajo", recuerda. "Descubrir que no había usado mi voz real durante tantos años fue muy confrontante".
Ese reinicio transformó su camino artístico. Alemania se convirtió en un periodo profundamente formativo donde aprendió el idioma, comenzó a enseñar canto y participó en diversas producciones operísticas, colaborando con instituciones como la Deutsche Oper Berlin.
Reencuentro artístico y visión actual de Guadalajara
El recital también representa un reencuentro artístico con el pianista tapatío Juan Carlos Benavides, con quien mantiene una relación musical desde la infancia. "El pianista no es un acompañante. En la canción de arte existe un diálogo constante entre voz y piano", explica. "Las partituras son complejas y requieren mucha sensibilidad. Con Juan Carlos hay esa disposición de construir juntos".
Desde hace dos años, Loher reside nuevamente en Guadalajara, ciudad que -asegura- ha cambiado considerablemente para los músicos emergentes y profesionales. "Ahora es más difícil cantar en museos y espacios públicos. Las salas ya no están abiertas para experimentar; hay que pagar renta, afinaciones, procesos burocráticos largos, y muchas veces la retribución económica es mínima".
El tenor lamenta la desaparición de programas que antes ofrecían escenarios accesibles para artistas en formación, como ciclos abiertos en recintos culturales emblemáticos. "Antes existía un presupuesto destinado a pagar a los artistas. Hoy el reconocimiento económico es ínfimo. A veces no cubre ni el traslado a los ensayos".
Un concierto para respirar y soñar
A pesar de los desafíos, mantiene una visión optimista y apuesta por generar espacios independientes de encuentro con el público. "Soñemos, es la hora" busca justamente eso: una pausa emocional a través de la música. Más que demostrar virtuosismo, Loher pretende construir un refugio sonoro compartido.
"Quiero que el público salga con una sensación de contención y alegría. Que sea un momento para respirar", concluye el tenor.
Los boletos para el concierto del 11 de abril pueden adquirirse mediante contacto directo al teléfono 33 20 42 50 26.



