El niño del Grammy de Bad Bunny en el Super Bowl: identidad aclarada
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, protagonizado por Bad Bunny, estuvo lleno de momentos memorables y sorpresas que capturaron la atención global. Entre estos, destacó un gesto emotivo cuando el cantante le entregó un premio Grammy a un niño en el escenario, generando una ola de especulaciones y teorías en redes sociales sobre la identidad del menor.
Confusión inicial y desmentido de rumores
Inmediatamente después del show, muchos internautas comenzaron a cuestionar quién era el niño que compartió cámara con Bad Bunny. En cuestión de minutos, las redes sociales se inundaron de teorías, incluyendo la especulación de que se trataba de Liam Ramos, conocido como "Liam Conejo", un niño latino de 5 años que había sido detenido recientemente junto a su padre en un operativo migratorio en Estados Unidos. Sin embargo, este rumor fue rápidamente desmentido por medios especializados como People y Entertainment Weekly, que aclararon la confusión.
La verdadera identidad del niño
Tras la ola de rumores, se confirmó que el menor que apareció en el escenario no es Liam Ramos, sino Lincoln Fox, un actor infantil con ascendencia argentina y egipcia. Lincoln participó como parte del concepto creativo del espectáculo, representando al "Benito niño", es decir, a Bad Bunny en su infancia. La confirmación llegó cuando el propio niño publicó en su cuenta de Instagram un video del momento, acompañado del mensaje: "¡Recordaré este día por siempre!", además de agradecer la oportunidad de compartir escena con el artista.
En su publicación, Lincoln Fox también mostró fotos del vestuario utilizado, el cual estuvo inspirado en imágenes reales de la infancia de Bad Bunny, añadiendo autenticidad a la representación. Este detalle subrayó el cuidado y la planificación detrás de la presentación, que buscaba conectar el pasado y el presente del cantante.
Significado simbólico del gesto
La presencia de Lincoln Fox en el escenario no fue casual; buscó representar al Bad Bunny niño, el artista cuando soñaba con dedicarse a la música desde su hogar. El gesto de entregarle el Grammy simbolizaba cerrar el círculo entre el pasado y el presente, evocando al pequeño que soñaba frente al televisor y contrastándolo con la estrella global que logró conquistar uno de los escenarios más grandes del mundo. Este momento emotivo resonó profundamente con la audiencia, destacando la trayectoria y el éxito de Bad Bunny.
El show de medio tiempo, lleno de energía y significado cultural, no solo entretuvo a millones, sino que también generó conversaciones sobre identidad y representación. La aclaración sobre la identidad del niño pone fin a la confusión y permite apreciar mejor la narrativa artística que Bad Bunny quiso transmitir en su presentación histórica.