Pink Floyd: La guerra eterna entre Roger Waters y David Gilmour que destruyó la leyenda
Pink Floyd: Guerra eterna entre Waters y Gilmour

Pink Floyd: La guerra eterna entre Roger Waters y David Gilmour que destruyó la leyenda

El reconocido grupo británico Pink Floyd es considerado uno de los íconos musicales más importantes del siglo XX, una banda que marcó generaciones con su sonido psicodélico y conceptual. Sin embargo, detrás del éxito mundial y las listas de popularidad que dominaron por años, se esconde una historia de conflicto permanente entre dos de sus integrantes fundamentales: Roger Waters y David Gilmour.

Los orígenes de una ruptura anunciada

Todo comenzó con la salida del vocalista original Syd Barrett en 1967, momento en que Waters asumió el rol de letrista principal y vocalista, mientras Gilmour se convertía en el guitarrista que daría identidad musical a la agrupación. Juntos crearon álbumes legendarios como The Dark Side of the Moon (1973), Wish You Were Here (1975) y Animals (1977), pero las tensiones por el control creativo ya comenzaban a surgir.

Para 1979, con la producción de The Wall, las diferencias se intensificaron cuando Waters tomó decisiones unilaterales, expulsó al tecladista Richard Wright por diferencias creativas, y comenzó a dominar completamente la narrativa conceptual del grupo. El punto de no retorno llegó en 1983 con el álbum The Final Cut, donde Waters relegó a Gilmour y al baterista Nick Mason a roles secundarios, tratando el proyecto como un trabajo esencialmente solista.

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La batalla legal que dividió todo

En 1985, cuando Waters anunció la separación oficial de Pink Floyd, Gilmour y Mason se negaron a aceptar la decisión, desatando una guerra legal por los derechos del nombre de la banda y su catálogo musical. Después de un prolongado proceso judicial:

  • David Gilmour y Nick Mason ganaron el derecho a usar el nombre Pink Floyd y conservaron la mayoría de las canciones
  • Roger Waters obtuvo control sobre la mercancía de la banda, incluyendo el icónico cerdo volador
  • Waters conservó los derechos de las canciones que escribió para The Wall y la mayor parte de The Final Cut

En entrevistas posteriores, Gilmour reveló que el conflicto central era la "avaricia de Waters por el control absoluto", incluso señalando que el bajista quería que su nombre apareciera en grande junto al de la banda, minimizando las contribuciones de los demás miembros.

Un conflicto que trascendió la música

La ruptura entre Waters y Gilmour no se limitó a diferencias creativas o legales, sino que escaló al terreno personal e ideológico. En 2021, Waters denunció públicamente que Gilmour le había prohibido el acceso a la página oficial y redes sociales de Pink Floyd, acusándolo de creerse "dueño exclusivo" de la herencia musical del grupo.

Pero las diferencias más profundas surgieron en el ámbito político: Gilmour ha rechazado abiertamente las posturas de Waters sobre conflictos internacionales como Rusia-Ucrania y Palestina-Israel. La situación llegó a un punto crítico cuando la esposa de Gilmour, Polly Samson, calificó a Waters de "antisemita hasta la médula", declaración que el guitarrista respaldó completamente.

Una reconciliación imposible

Hoy, tanto Waters como Gilmour han dejado claro que nunca fueron amigos, que no volverán a reunirse y que no existe posibilidad alguna de trabajar juntos nuevamente. El baterista Nick Mason, quien siempre intentó mantenerse neutral, resumió el problema esencial: "Roger no respeta a David", y nunca superó el error de creer que Pink Floyd no podría triunfar sin él.

La historia de estos dos talentos que un día crearon obras maestras como Comfortably Numb terminó convertida en una herida irreparable, demostrando que incluso las colaboraciones más exitosas pueden destruirse por el ego, el orgullo y diferencias fundamentales que van más allá de la música.

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