La industria del doblaje en México es una de las más queridas por el público, pero detrás de las voces que han marcado generaciones existe una problemática legal que afecta a los actores: la falta de regalías. A pesar de que series y películas dobladas se retransmiten constantemente, los actores de doblaje solo reciben un pago único por su trabajo inicial.
Un vacío legal en la legislación mexicana
En una entrevista para el podcast En Vivo con GValmen, el reconocido actor de doblaje Gerardo Reyero Muñoz, conocido por dar voz a Freezer en Dragon Ball Z, Mamoru Chiba en Sailor Moon y Capitanazo en La Casa de los Dibujos, reveló que los actores de voz no reciben regalías porque en la ley mexicana no existe la figura del "actor de voz". Esto los deja sin posibilidad legal de reclamar pagos por las retransmisiones de los contenidos que doblan.
Reyero explicó: "Tú puedes haber visto 300 Dragon Ball veces, que a nosotros nos pagaron aquella vez y nada más. No cobramos absolutamente ninguna regalía porque en la ley no existe la palabra 'actor de voz', y como no existe, no podemos pelear regalías".
El actor también señaló que ni siquiera son dueños de sus propias voces en el ámbito legal, lo que los deja en una situación de desprotección total. "Estamos desprotegidos por donde lo veas", agregó.
Convenciones: una alternativa de ingreso
Ante la ausencia de pagos residuales, las convenciones de fanáticos y el cobro por autógrafos o saludos personalizados se han convertido en una de las pocas vías legales para que estos artistas generen ingresos a partir de los personajes que inmortalizaron. Sin embargo, esta no es una solución sostenible para todos.
La inteligencia artificial agrava la situación
El debate sobre las regalías ha cobrado urgencia en los últimos años debido al avance de la inteligencia artificial (IA). Al no ser dueños legales de los derechos de sus interpretaciones, los actores de doblaje mexicanos son vulnerables a la clonación y reproducción no autorizada de sus voces mediante herramientas tecnológicas. Esto no solo amenaza con desplazar el trabajo humano, sino que permite a terceros lucrar con la identidad vocal de los actores sin ofrecerles compensación alguna.
La situación ha encendido las alarmas en el gremio, que exige protección legal inmediata para evitar que la IA agrave la precaria situación laboral de los actores de doblaje.



