Nahuala: Obra teatral desafía el patriarcado en Milpa Alta con mensaje de equidad
Nahuala: Teatro contra el patriarcado en Milpa Alta

Nahuala: Una obra que confronta el patriarcado desde las raíces indígenas

Este domingo 22 de marzo a las 13:00 horas, el Teatro El Galeón será testigo de una propuesta escénica que desafía convenciones sociales. "Nahuala", de la compañía Astillero Teatro, se presenta como parte del 18 Maratón de Teatro para niños y jóvenes organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, con una narrativa que trasciende el entretenimiento para convertirse en herramienta de transformación social.

La historia de Yolotzin: Rompiendo barreras de género

La obra cuenta la historia de Yolotzin, una niña de 9 años originaria de Milpa Alta que debe enfrentar a su abuelo Seferino, representante del entorno patriarcal, para iniciarse como nahual. En el imaginario popular, este rol de conocimiento profundo ha estado tradicionalmente reservado exclusivamente para los hombres.

En este proceso de autodescubrimiento y desafío, Pancha, su abuela, y Concha, su madre, serán fundamentales. La primera actuará como maestra en este camino de sabiduría ancestral, mientras la segunda se convertirá en cómplice en esa lucha por la igualdad, el reconocimiento y ejercicio de sus derechos, así como en su camino para vivir una vida libre de violencia.

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Un acercamiento profundo a las realidades comunitarias

"Astillero Teatro se ha construido en escenarios diversos: desde espacios académicos y culturales de gran prestigio hasta comunidades rurales donde la vida cotidiana se entrelaza con la tradición", explica María Teresa Adalid, productora de la compañía. "Esto nos ha permitido desarrollar una visión amplia y profunda sobre las realidades sociales de nuestro país y hemos aprendido que el machismo y la violencia de género no son fenómenos aislados".

Milpa Alta se presenta como un territorio donde el tiempo tiene otra textura, donde las leyes de los pueblos originarios siguen trazando los límites de lo permitido, y donde el rol de las mujeres en muchos casos sigue siendo excluido incluso de actividades cotidianas como un partido de fútbol o de la mesa donde se toman las decisiones comunitarias.

Diálogo desde la identidad cultural

"Por eso consideramos de suma importancia dialogar directamente con la comunidad acerca del machismo y la violencia de género, partiendo de sus propias tradiciones y escenarios cotidianos", continúa Adalid. La obra incorpora elementos identitarios como las nopaleras, las milpas, la herbolaria, la vestimenta típica, el chincuete, la faja de labor y los tlacoyales.

Desde estos símbolos de identidad, la compañía busca transmitir un mensaje claro: hombres y mujeres deben convivir con equidad y respeto. Para garantizar la autenticidad cultural, la compañía se asesoró con cronistas de Milpa Alta, maestros y traductores oficiales del náhuatl como el maestro Inocente Morales Baranda (+), asegurando que las palabras de la dramaturgia creada por Oswaldo Valdovinos fueran fieles a la traducción y al espíritu cultural.

Reinterpretando la figura del nahual

"Tomamos la figura del nahual no como criatura de transformación física, sino como persona de conocimiento profundo para hacer visible algo que la tradición ha invisibilizado: ese rol ha sido exclusivo de los hombres", explica la productora. Así, la propuesta no solo habla de equidad de género, sino que se convierte en un acto de misticismo, rescate de lenguas originarias y devolución de la propia imagen comunitaria en un marco completo.

Rompiendo los silencios cómplices

"Lo más brutal en general son los silencios cómplices, porque protegen a los agresores", reflexiona Adalid. "Esta cultura de la negación que se da tanto en el país bajo la lógica del 'qué van a decir', la reputación de la familia por encima de la verdad de la víctima, esto se da en absolutamente todos los lugares".

Este contexto explica por qué muchas mujeres prefieren abrazar roles tradicionales antes que arriesgarse a ser juzgadas, señaladas o expulsadas del único lugar que conocen como hogar o familia. A esto se suma que las instituciones muchas veces no responden adecuadamente, reforzando la idea de que es mejor no denunciar.

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El teatro como herramienta educativa transformadora

La educación temprana es reconocida por UNESCO y autoridades mexicanas como la herramienta más poderosa para erradicar la violencia de género. "Las cifras muestran que, pese a los esfuerzos, la violencia de género en general no disminuye", señala la productora. "Por eso es urgente educar desde la infancia y trabajar desde las tradiciones comunitarias para transformar las normas culturales que sostienen el machismo".

En este sentido, el teatro funciona como herramienta de cohesión social y catalizador de transformación y prevención. "A través del teatro los niños reconocen las conductas machistas", comenta Adalid. "Tenemos algunas anécdotas: aplauden en ciertas escenas, sienten alivio, o lanzan comentarios como 'eso no está bien', 'tú sí puedes jugar fútbol', 'las niñas y los niños somos iguales'. Son opiniones espontáneas durante la función y en nuestro paso por las comunidades esperamos al menos sembrar la semilla de reflexión".

Veinte años de trayectoria y desafíos continuos

Astillero Teatro celebra este año más de dos décadas de trayectoria en escenarios nacionales e internacionales. "Hemos lidiado con prácticamente todo", reconoce la productora. "Nuestra experiencia nos ha permitido consolidar metodologías sólidas, pero no significa que no necesitemos recursos para sostener y ampliar nuestras estrategias".

Cada recurso que recibe la compañía se convierte en un catalizador que multiplica su impacto comunitario. "Nuestras producciones no se quedan llenándose de polvo en alguna bodega, ni son de una temporada", afirma. "Todas salen de los mejores teatros hasta las comunidades más alejadas. Actualmente que todo viene a cuenta gotas ha sido un reto tremendo seguir sosteniéndonos, por eso también es importante celebrar y reconocer ese esfuerzo".

"Nahuala", obra ganadora en la categoría residencias de Teatro Comunitario de la programación de Teatro para niñas, niños y jóvenes 2019-2020, representa no solo una propuesta artística, sino un compromiso con la transformación social desde las raíces culturales de México.