Amor y sacrificio: Arnulfo Morales, el Cristo de Iztapalapa 2026
Arnulfo Morales, un joven de 25 años originario del Barrio de San Lucas en Iztapalapa, ha sido seleccionado para interpretar a Jesús de Nazaret en la 183ª representación de la Semana Santa en esta emblemática alcaldía de la Ciudad de México. En una entrevista exclusiva, Morales compartió sus sentimientos de orgullo y compromiso hacia su comunidad y su fe.
Un orgullo iztapalapense
"El ser iztapalapense y, aún más, originario de uno de los ocho barrios, es un orgullo inmenso", expresó Arnulfo Morales. "Para mí, venir a entrenar representa un esfuerzo significativo, pero también sé que es un compromiso que he adquirido conmigo mismo, con mi familia y, obviamente, con mi comunidad". Este médico cirujano egresado de la UNAM destacó cómo su devoción al Señor de la Cuevita, una figura religiosa que históricamente ayudó a erradicar el Cólera Morbus en 1833, inspira su participación.
Preparación integral para el papel
La preparación de Morales para encarnar al Nazareno es exhaustiva y abarca tres aspectos clave:
- Preparación física: Entrena regularmente en el Cerro de la Estrella desde que fue electo, enfocándose en la resistencia y fuerza necesarias para el viacrucis.
- Preparación espiritual: Asiste a misas y sesiones de misticismo para profundizar en el significado religioso de su representación.
- Preparación mental: Trabaja en su enfoque y concentración, esenciales para mantener la solemnidad durante la ceremonia.
Con una trayectoria previa en la representación—interpretó al Niño del Tambor en 2017, al apóstol Tomás en 2023 y a un sacerdote el año pasado—Morales dedica su actuación de 2026 a su abuelita materna, afirmando: "Sí la recuerdo, pero sé que ella me va a acompañar. Trato de mantenerme consciente porque, a final de cuentas, tengo que continuar con la representación".
Responsabilidad ante la UNESCO
La inscripción de esta tradición como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO añade una capa adicional de responsabilidad. "Es un orgullo, pero también conlleva una mayor responsabilidad para nosotros como iztapalapenses", comentó Morales. "Sé que los jóvenes que vengan detrás de mí van a tener el mismo peso, y eso me motiva a dar lo mejor de mí". Este reconocimiento internacional refuerza la importancia de preservar y honrar la rica herencia cultural y religiosa de Iztapalapa.
La representación de la Semana Santa en Iztapalapa no solo es un evento religioso, sino un símbolo de identidad comunitaria que une a generaciones en un acto de fe y tradición.



