Por segundo juego consecutivo, los Trail Blazers dejaron escapar una ventaja de doble dígito frente a los Spurs de San Antonio. Con el regreso de Victor Wembanyama, los texanos terminaron propinándole una paliza en el último cuarto, ganando 114-93. Con esta victoria, San Antonio robó los dos juegos en su estadía en Portland y tendrá la oportunidad de finiquitar la serie en casa el próximo martes.
Primera mitad dominada por Portland
De nueva cuenta, la primera mitad fue controlada por los Blazers, que impusieron su juego con intensidad y agresividad. Comandados por Deni Avdija y Jrue Holiday, combinaron para 21 puntos en los dos cuartos iniciales. Además, una dura defensa incomodó a Wembanyama y compañía, dejándolos en solo 18 puntos en el segundo episodio y con una ventaja de 17 puntos al descanso. Mitch Robinson no encontraba respuestas desde la banca.
Remontada espectacular en el tercer cuarto
Las palabras de Robinson en el vestidor durante el descanso y los ajustes en la duela funcionaron de maravilla. La algarabía absoluta que reinaba en la arena se apagó en pocos minutos tras la reanudación. Con un parcial de 23-4 para los texanos, en el que Wembanyama empezó a trabajar más cerca del aro y el equipo encontró mejores opciones de tiro, desmantelaron por completo la ventaja de Portland. El tercer cuarto acabó empatado.
Cierre de monólogo para San Antonio
El cierre fue un monólogo de San Antonio, aprovechando el desconcierto y la desesperación total de los locales. Los Spurs superaron a los Blazers por 38 puntos en la segunda mitad. Wembanyama, en su regreso tras la conmoción del segundo juego, terminó con 27 puntos y 11 rebotes. El veterano De'Aaron Fox redimió actuaciones anteriores y registró 28 puntos con 7 asistencias.
Deni Avdija y Jrue Holiday acabaron con 46 puntos combinados, pero sin ayuda de los titulares. Scoot Henderson tuvo una triste participación sin anotar. Los Trail Blazers tendrán que ir al Álamo en busca de alargar la batalla con la cabeza agachada, luego de sufrir dos derrotas que los ponen en la cuerda floja al borde de la eliminación y con un duro golpe emocional.



