El legado de Alessandro Zanardi trasciende más allá de su fallecimiento el 1 de mayo. Su espíritu se mantiene vivo en cada pista donde dejó huella con sus emblemáticas 'donas', ese festejo que popularizó y que hoy es parte obligada de las celebraciones.
Un encuentro inolvidable en Puebla
Su nariz grande y apuntando al piso combinaba perfectamente con su marcada sonrisa. Alessandro Zanardi caminaba apoyado en bastones, con prótesis que ralentizaban su paso, pero en los pits del Autódromo Miguel E. Abed se movía como pez en el agua. Habían pasado cuatro años desde el terrible accidente en Alemania, cuando un monoplaza le amputó las piernas mientras lideraba una carrera de CART.
En 2005, el Campeonato Mundial de Autos Turismo (WTCC) visitaba México. El BMW Team Italy-Spain adaptó un auto para que el excampeón de CART compitiera solo con las manos; los hermanos Abed construyeron una casa en medio de la pista para facilitar su movilidad. Fue entonces cuando nos reencontramos bajo el puente de la recta, del lado de pits.
La lección de resiliencia
La última vez que lo vi fue un mes antes del accidente, en Road America. Cuatro años después, verlo caminar con dificultad me impactó, pero traté de disimular. Él se detuvo, abrió un brazo y dijo: '¿No te da gusto verme, amigo?'. Esa fue la mayor lección: las tragedias deben afrontarse con temple y pasión. La resiliencia vivía en él, y el amor por su familia lo puso de vuelta en un auto.
Tras ganar en el WTCC en 2008 (República Checa), demostró su fortaleza como deportista paralímpico. Corrió el Maratón de Nueva York en paraciclismo, obtuvo 18 medallas mundiales y participó en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y Río 2016, con tres oros y una plata.
Otra batalla y el adiós
Cuando parecía que las tragedias habían cesado, en 2020 un camión lo atropelló mientras entrenaba en Italia, causándole fracturas craneofaciales. Nunca bajó los brazos y recuperó parcialmente sus sentidos. Su fortaleza lo convirtió en leyenda, y el 'jamás rendirse' en una filosofía de vida.
El 1 de mayo, 32 años después de la partida de Ayrton Senna, con quien compitió en Fórmula 1, falleció Zanardi. Su adiós nos recuerda a un hombre que nunca se rindió, que venció adversidades convirtiéndolas en oportunidades y éxito. Su vida es ejemplo e inspiración.
No pude despedirme, pero para mí y miles, Zanardi jamás se irá. Lo veremos en cada pista con sus 'donas', ese festejo que popularizó y que hoy es celebración obligada. Hasta pronto, 'amico'.



