Alex Zanardi y su legado imborrable en México
Alex Zanardi y su legado imborrable en México

El italiano Alex Zanardi, quien falleció ayer viernes a los 59 años, dejó una profunda huella en el deporte mexicano a lo largo de tres décadas. Su historia de superación y resiliencia inspiró a generaciones enteras, y México fue testigo de varios momentos clave de su carrera.

Primera visita a México en la CART

El apogeo de la serie CART, que en popularidad y espectáculo rivalizaba con la Fórmula 1 a principios del milenio, llevó a la categoría a expandirse internacionalmente. Después de Brasil y Japón, en 2001 se marcó el regreso a México por primera vez desde los años 80. El Parque Fundidora de Monterrey fue la sede de apertura de la temporada, con una parrilla de 28 autos y estrellas de diversos países.

Este evento coincidió con el regreso de Zanardi a la CART, tras una frustrante segunda etapa en la Fórmula 1 con Williams, donde solo completó seis de 16 Grandes Premios sin sumar puntos. Tras un año sabático, regresó a la serie estadounidense con el equipo de Morris Nunn, el ingeniero con quien había conseguido dos campeonatos en Chip Ganassi Racing. Aunque la expectativa era alta, al correr para un equipo de media tabla, no tuvo fortuna. El 11 de marzo, tras calificar en el lugar 22, varios incidentes lo limitaron a completar 39 vueltas antes de abandonar.

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Regreso al automovilismo en el WTCC

Zanardi perdió ambas piernas tras una colisión con Alex Tagliani en el óvalo de Lausitzring en septiembre de 2001, mientras luchaba por la victoria. Sin embargo, su espíritu inquebrantable lo llevó a regresar a las carreras de autos, esta vez en la categoría de turismos. Primero compitió en el Campeonato Europeo en 2003 y 2004, y luego dio el salto al Mundial de Turismos (WTCC) de 2005 a 2009.

En esa etapa, el WTCC visitó el Autódromo Internacional Miguel E. Abed en Amozoc, Puebla, recién reinaugurado con certificación Grado 2 de la FIA. En cuatro visitas como parte del equipo de Roberto Ravaglia, primero con un BMW 320i y luego con un 320si, Zanardi se convirtió en uno de los favoritos del público, que recordaba sus duelos con los ídolos locales.

Para poder competir, se desarrolló un volante especial con una palanca que le permitía accionar el acelerador, mientras que para frenar usaba sus prótesis. El embrague se activaba desde la misma palanca de velocidades. Aunque no obtuvo los mejores resultados en Puebla, siendo un sexto lugar su mejor registro en cuatro participaciones, Zanardi siguió escribiendo su historia en la categoría, logrando cuatro victorias y finalizando décimo en su primer año, 2005.

Prueba en Fórmula 1 y legado en el deporte

Su desempeño en el WTCC le valió una prueba con BMW Sauber en 2006, donde condujo un monoplaza de Fórmula 1 con modificaciones en el volante. Durante más de quince años, el nacido en Bolonia mantuvo una asociación con BMW, compitiendo en el DTM, el Blancpain GT Sprint (hoy GT World Challenge) y las 24 Horas de Daytona.

Además, su historia continuó con la bicicleta de mano, con la que ganó múltiples medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y Río 2016. La de Zanardi es una historia inspiradora que, en varios puntos de su camino, tuvo contacto con el público mexicano, dejando un legado imborrable de optimismo y resiliencia.

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