Verstappen y Hamilton critican nuevo reglamento F1: 'Es Fórmula E con esteroides'
Verstappen y Hamilton atacan nuevo reglamento de Fórmula 1

Verstappen y Hamilton lanzan críticas demoledoras al nuevo reglamento de Fórmula 1

El mundo del automovilismo internacional se encuentra sumido en una intensa polémica tras las durísimas declaraciones de los principales pilotos de la Fórmula 1 contra el nuevo reglamento técnico implementado para la temporada. Max Verstappen, tetracampeón mundial y figura dominante de Red Bull Racing, no ha dudado en calificar la experiencia de conducción bajo las nuevas normas como "Fórmula E con esteroides", una frase que ha resonado en todo el paddock y que refleja el profundo descontento de los protagonistas del asfalto.

La esencia perdida de la máxima categoría

Durante las pruebas de pretemporada en el circuito de Bahréin, Verstappen expresó con total claridad su frustración ante lo que considera una desnaturalización de la esencia misma de la Fórmula 1. "Como piloto puro, disfruto pilotando a fondo. Y ahora mismo no puedes hacer eso", confesó el neerlandés, quien lamenta que la conducción se haya transformado en un ejercicio de administración energética más que en una batalla de velocidad pura.

El problema central, según el campeón vigente, radica en la dependencia extrema de los sistemas híbridos y la recuperación de energía, que obliga a los pilotos a estar más pendientes de los indicadores técnicos que de la pista misma. Esta situación, en palabras del propio Verstappen, resulta "anti-racing" y le quita la diversión fundamental a la competencia de alto nivel.

Hamilton se une al coro de críticas

La polémica no se limita al piloto de Red Bull, pues Lewis Hamilton, siete veces campeón mundial y actual representante de Ferrari, ha elevado su voz para sumarse a las críticas. El británico fue contundente al señalar que las nuevas directrices técnicas son ridículamente complejas, al punto que entender el funcionamiento completo de los monoplazas actuales "requiere casi de un título de grado".

Pero la preocupación de Hamilton va más allá de la complejidad técnica. El veterano piloto advirtió sobre la notable pérdida de rendimiento en pista, asegurando que bajo este nuevo esquema regulatorio, los tiempos de vuelta son tan decepcionantes que los autos de Fórmula 1 llegan a rodar más lentos que los de la categoría F2. Esta crítica refuerza dramáticamente la postura de Verstappen y pone bajo fuego cruzado a la Federación Internacional del Automóvil (FIA).

Un futuro incierto para los protagonistas

El descontento expresado por las dos figuras más importantes del automovilismo mundial genera serias dudas sobre el futuro inmediato de la categoría. Verstappen fue especialmente claro al mencionar que, aunque siempre dará su máximo esfuerzo por Red Bull, el nivel de motivación para encarar las próximas temporadas no es el mismo de antes. Esta falta de emoción pone en entredicho cuánto tiempo más querrá permanecer el neerlandés en una categoría que, según sus propias palabras, ya no lo llena como profesional.

La situación plantea un desafío monumental para la FIA y los dueños del circo de la Fórmula 1. Cuando los pilotos más dominantes de la era moderna aseguran que los autos no son divertidos de conducir y que el espectáculo se ha visto mermado, el riesgo de perder audiencia global se vuelve tangible y preocupante.

El impacto en el espectáculo y los aficionados

Ambos pilotos coinciden en un punto fundamental: el nuevo reglamento no solo afecta a quienes conducen, sino que impacta directamente en la experiencia del espectador. Hamilton fue particularmente enfático al señalar que ningún fan va a comprender las reglas bajo las cuales se compite ahora, creando una barrera entre el deporte y su base de seguidores.

Verstappen cerró sus declaraciones con la honestidad que lo caracteriza: "Yo no escribí el reglamento", dejando claro que su crítica se dirige a las decisiones técnicas y no a su equipo. Por ahora, la incertidumbre reina en el paddock mientras ingenieros, directivos y organizadores intentan descifrar cómo devolverle la "magia" a una Fórmula 1 que, para sus principales estrellas, hoy se siente más eléctrica y menos emocionante que nunca.

La temporada que se avecina promete ser una de las más polémicas en la historia reciente del automovilismo, con los pilotos más importantes expresando abiertamente su descontento y poniendo en duda la dirección tecnológica que ha tomado la máxima categoría mundial.