La tradición de la Perra Brava del Deportivo Toluca, que consiste en quitarse la playera al celebrar un gol, ha cruzado fronteras y llegado a la Major League Baseball (MLB). Los Cardenales de San Luis han designado una sección en el Busch Stadium llamada 'Tarps Off', donde los aficionados pueden animar sin camiseta, emulando a la famosa barra mexiquense.
Origen de la tradición
La historia se remonta al siglo pasado, en el Estadio Nemesio Díez de Toluca. Durante un partido lluvioso, Don Cruz Serrano Flores, fundador de la Perra Brava, prometió quitarse la playera si el equipo anotaba. El gol llegó y el gesto se repitió en partidos siguientes, convirtiéndose en una tradición única del futbol mexicano.
Rolando González, primer líder de la barra, relató: "Al siguiente partido, al gol, nos quitamos la playera y la gente se empezó a congregar con nosotros y hacer lo mismo. El festejo se hizo muy famoso e inclusive en Sudamérica nos llegaron a copiar: los brasileños la copiaron y todo un estadio se quitó la playera. Aquí surge eso".
El salto a la MLB
El 15 de mayo de 2026, un grupo de 17 jugadores de béisbol universitario de Stephen F. Austin State University, de Texas, asistió al juego entre Cardenales y Reales de Kansas City en el Busch Stadium. Durante la octava entrada, comenzaron a quitarse las playeras y agitarlas sobre sus cabezas, imitando el ritual de la Perra Brava. La iniciativa se propagó rápidamente, reuniendo a más de 500 aficionados sin camiseta en varias secciones del jardín.
Los Cardenales ganaron el partido en la undécima entrada con un sencillo de Yohel Pozo. El mánager Oliver Marmol declaró: "Quien haya empezado eso en el campo derecho, haré lo que sea necesario para asegurarme de que vengan a cada partido". La franquicia oficializó el movimiento creando la sección permanente 'Tarps Off' en las tribunas altas del campo derecho, donde las playeras son opcionales para cualquier aficionado con boleto.
Impacto y expansión
El fenómeno 'Tarps Off' se ha replicado en otros estadios de la MLB, como Detroit, Tampa Bay, Filadelfia, Seattle y Anaheim. Mientras tanto, la Perra Brava en Toluca continúa su legado con más de tres mil miembros y opera como asociación civil. Lo que comenzó como un gesto espontáneo en un estadio de futbol se ha convertido en una celebración transfronteriza que une a los aficionados sin importar el deporte.



