El béisbol de Grandes Ligas vivió un momento histórico el jueves durante el juego de Opening Day entre los Yankees de Nueva York y los Giants de San Francisco, cuando se activó por primera vez el sistema automatizado de bola-strike (ABS). El hecho ocurrió en la cuarta entrada, cuando el campocorto de los Yankees, José Caballero, desafió una decisión del umpire principal Bill Miller.
El lanzamiento, una recta de 90.7 mph de Logan Webb, fue cantado como strike, pero Caballero no estuvo de acuerdo. Dio un paso atrás, tocó su casco y activó el protocolo de revisión. Tras unos segundos de espera, la tecnología confirmó la decisión del umpire, validando el strike. El primer veredicto del ABS fue una coincidencia entre lo humano y lo digital.
Las nuevas reglas permiten a cada equipo dos desafíos por partido. Si aciertan, conservan el desafío; si fallan, lo pierden. Solo bateadores, lanzadores y receptores pueden solicitar la revisión, y deben hacerlo en un margen de dos segundos. En este primer intento, los Yankees perdieron el desafío, quedándoles uno disponible para el resto del juego.
El sistema ABS fue probado durante los últimos dos años en Triple A y en los entrenamientos de primavera. El manager de los Yankees, Aaron Boone, había anticipado el uso del sistema; su equipo fue uno de los más activos en primavera con 48 desafíos, logrando 24 aciertos y 24 fallos. A nivel liga, los jugadores defensivos tuvieron un 60 por ciento de éxito en sus retos, mientras que los bateadores se quedaron en 46%.
El momento pasó sin dramatismo, pero dejó una señal clara: el juego ya no es exactamente el mismo. El béisbol sigue siendo un duelo entre pitcher y bateador, pero ahora hay una capa más de tecnología que confirma o corrige las decisiones arbitrales.



