Un final electrizante en la Toscana corona a Van der Poel y consagra a Del Toro como líder
En una jornada que mantuvo en vilo al mundo del ciclismo, el neerlandés Mathieu Van der Poel (Alpecin–Deceuninck) se adjudicó por un suspiro la segunda etapa de la Tirreno–Adriático, superando en un esprint apretadísimo al mexicano Isaac Del Toro y al italiano Giulio Pellizzari (BORA). El cierre vibrante en lo alto de San Gimignano fue el escenario donde los tres sobrevivientes de casi cinco horas de batalla intensa (4h 53m 23s) decidieron la victoria tras el ataque desesperado de Pellizzari a apenas 400 metros de la meta.
El regreso triunfal de Van der Poel y el ascenso meteórico de Del Toro
Van der Poel, en su regreso a la primera línea de esta prestigiosa carrera tras cinco años de ausencia, impuso su vasta experiencia en la volata final. Sin embargo, el gran beneficiado del día fue sin duda el joven mexicano Isaac Del Toro, quien no solo luchó palmo a palmo con los mejores, sino que se proclamó nuevo líder general de la competición.
La Maglia Azzurra cambia de dueño de manera espectacular. El ciclista mexicano de 22 años desplazó al italiano Filippo Ganna, quien cedió el maillot tras un final demasiado explosivo para su característica potencia. Con este resultado, Del Toro encabezará la clasificación general con una ventaja de 3 segundos sobre Pellizzari, quien estuvo a punto de lograr la doble hazaña: victoria de etapa y liderazgo simultáneo.
Una etapa marcada por la dureza y la estrategia
La jornada, que cubrió 206 kilómetros entre Camaiore y San Gimignano, se desarrolló entre pendientes que superaron constantemente el 10% de desnivel, incluyendo la temida subida al Val di Cecina, considerada el tramo más exigente del día. En este puerto de 9.7 kilómetros al 3.3%, emergió con fuerza el español Diego Pablo Sevilla (Polti–VisitMalta), quien coronó primero para adjudicarse cinco puntos valiosos para la 'Maglia Verde'.
Lo hizo en un esprint puramente español, por delante de Joan Bou (Caja Rural–Seguros RGA), en un duelo entre dos ciclistas formados en la prestigiosa Fundación Contador. A ellos se sumaron los italianos Manuele Tarozzi y Alessandro Iacchi, dando forma a una fuga que llegó a disfrutar hasta 4 minutos de ventaja sobre el pelotón principal. Sin embargo, el grupo de favoritos fue limando diferencias gradualmente hasta absorberlos completamente a falta de 39 kilómetros para la meta.
Siena: tierra de decisiones y nervios de acero
Con el pelotón nuevamente agrupado rumbo al clásico sterrato (camino de tierra), similar al famoso recorrido de la Strade Bianche, la tensión aumentó considerablemente. La aparición de lluvia en los últimos 15 kilómetros añadió una capa extra de incertidumbre en la aproximación al repecho final, dejando sin opciones reales a Ganna, cuyo esfuerzo se diluyó en las rampas más decisivas.
Cuando iniciaron los caminos de tierra característicos de la región, un grupo selecto tomó la delantera: Matteo Jorgenson (Visma), Del Toro y Van der Poel. Pero el estadounidense sufrió un percance desafortunado con la rueda delantera y cayó, dejando la escena perfectamente preparada para el trío que finalmente definiría la etapa.
El ataque valiente de Pellizzari y un epílogo fotográfico
Ya libres del sterrato y a poco más de un kilómetro de la meta, Del Toro, Van der Poel y Pellizzari convivían en un equilibrio frágil y cargado de expectación. El joven italiano, alentado fervientemente por el público local, lanzó un ataque valiente que por momentos pareció que podría sostener hasta la línea de meta.
Pero la reacción conjunta y letal de Del Toro y Van der Poel fue demoledora: ambos lo rebasaron en los últimos metros, creando una imagen que quedará grabada en la memoria del ciclismo. Van der Poel se quedó con la victoria de etapa; Del Toro, con la preciada Maglia Azzurra de líder; y Pellizzari, con una jornada consagratoria ante su afición que lo vitoreó sin cesar.
Lo que viene: una etapa larga y movida
La tercera jornada de la Tirreno–Adriático contempla 221 kilómetros entre Cortona y Magliano de' Marsi, con una cadena de cotas suaves que incluye los ascensos a Todi y Le Marmore. El cierre promete ser rápido, aunque con un ascenso sostenido del 3% durante los últimos 15 kilómetros, un terreno ideal para rodadores fuertes y equipos que busquen control absoluto de la carrera.
Isaac Del Toro defenderá su liderazgo con la moral por las nubes, demostrando que el ciclismo mexicano tiene un nuevo referente internacional de primer nivel.
