Pogacar escribe otra página de la historia del ciclismo en Italia
El esloveno Tadej Pogacar ha vuelto a demostrar por qué es considerado el mejor ciclista del mundo actualmente, al conquistar su cuarta victoria en la prestigiosa Strade Bianche, carrera de nivel World Tour que se disputó este sábado en la región de la Toscana italiana. En una jornada llena de emociones, el mexicano Isaac del Toro completó un magnífico tercer puesto, siendo superado en los últimos kilómetros por el joven francés Paul Seixas de apenas 19 años.
Un podio con sello de equipo
Tras cruzar la meta en la icónica Piazza del Campo de Siena, Pogacar esperó a su compañero Del Toro para celebrar juntos el éxito del UAE Team Emirates. El esloveno, que había llegado un minuto antes, intercambió un efusivo choque de manos con el mexicano antes de abrazarse, en una muestra de camaradería y trabajo en equipo que coronó con dos de sus integrantes en el podio.
Los tiempos oficiales reflejaron la superioridad de Pogacar: el doble campeón del mundo completó los 201 kilómetros de la vigésima edición de la Strade Bianche en 4 horas, 45 minutos y 15 segundos. Seixas llegó a 1 minuto del líder, mientras que Del Toro finalizó a 1 minuto y 9 segundos.
Ataque demoledor en Monte Sante Marie
En lo que fue su primera actuación de la temporada, Pogacar arruinó las esperanzas de sus rivales con un ataque devastador a 80 kilómetros de la meta, precisamente en el durísimo sector de Monte Sante Marie. El esloveno se desprendió primero de Seixas, quien fue el último en resistir su embestida, para luego protagonizar una larga cabalgada en solitario hacia la victoria.
"Ataqué con todo para ver si explotaba", reconoció posteriormente Pogacar refiriéndose a su intento por deshacerse del francés. Al no lograrlo completamente, el esloveno ya trata a Seixas como un gran rival para el futuro.
Carrera con inicio caótico y fuga controlada
La Strade Bianche comenzó con unos primeros kilómetros muy caóticos. El pelotón rodó compacto inicialmente, pero pronto se produjo una caída múltiple que afectó a siete corredores a 201 kilómetros de meta. La lucha por formar la escapada fue intensísima, impidiendo que ningún grupo se consolidara durante muchos kilómetros.
Finalmente, a 165 kilómetros de la meta, nueve corredores lograron abrir hueco y formar la fuga del día:
- Tibor del Grosso
- Martin Marcellusi
- Jack Haig
- Patrick Konrad
- Samuele Zoccarato
- Adrien Boichis
- Anders Foldager
- Tim Rex
- Davide Toneatti
El grupo llegó a superar el minuto de ventaja y se acercó a los dos minutos, pero el control ejercido por el UAE Team Emirates desde el pelotón impidió que la escapada se marchara demasiado.
La carrera se define en los sectores de sterrato
Con el paso de los característicos sectores de sterrato (caminos de tierra blanca que dan nombre a la carrera), la competencia se fue tensando progresivamente. A medida que se acercaban los tramos decisivos, el margen de la fuga se fue reduciendo hasta que el pelotón terminó neutralizándola justo al comenzar el durísimo sector de Monte Sante Marie, a 83 kilómetros de meta.
Fue entonces cuando el UAE Team Emirates endureció la carrera con un ritmo brutal impuesto por Jan Christen, lo que provocó numerosos cortes en el grupo principal. Al final de este movimiento, solo nueve corredores quedaron en cabeza:
- Tadej Pogacar
- Isaac del Toro
- Paul Seixas
- Tom Pidcock
- Matteo Jorgenson
- Romain Gregoire
- Paul Lapeira
- Jordan Labrosse
Persecusión organizada y triunfo incontestable
Tras el ataque de Pogacar a 80 kilómetros de meta, Seixas y Del Toro formaron el primer grupo perseguidor, intentando organizarse para reducir la ventaja. Sin embargo, con 72 kilómetros por delante, el esloveno ya lideraba en solitario mientras los perseguidores luchaban por coordinarse.
Diez kilómetros más adelante, Pogacar corría plácidamente hacia la meta, seguido a poco más de un minuto por Seixas, Del Toro, Pidcock, Jorgenson y Gregoire. El doble campeón del mundo confirmó así su condición de mejor corredor del planeta en la actualidad.
Para Isaac del Toro, este tercer puesto representa otro escalón en su consolidación como uno de los ciclistas más destacados del panorama internacional, mientras que para Paul Seixas, de solo 19 años, supone la confirmación de que es una gran estrella de futuro en el ciclismo mundial.
