El Mundial 2026 ya genera fuertes dolores de cabeza financieros en México. El legendario recinto capitalino, ahora llamado Estadio Banorte, enfrenta una factura monumental antes de que ruede el balón. Grupo Ollamani, la empresa dueña del inmueble, desembolsará una cifra estratosférica a la FIFA por un detalle que omitieron astutamente durante las negociaciones iniciales: los históricos dueños de palcos y plateas. Esta omisión provocó que la administración asuma una deuda de 62.4 millones de dólares (más de mil 87 millones de pesos) para garantizar que los propietarios originales disfruten la Copa Mundial de futbol sin costo extra.
El millonario engaño que salió muy caro
La polémica estalló cuando el reporte financiero de la compañía salió a la luz pública. Según las declaraciones de Roberto Ruano, secretario general de la Asociación Mexicana de Palcos y Plateas del recinto (AMTPP), la directiva le ocultó a la FIFA la existencia de los contratos vigentes por 99 años de estos espacios exclusivos. Si revelaban esta información desde el principio, el recinto corría el inminente riesgo de perder la sede mundialista por no entregar un estadio limpio comercialmente.
Para enmendar el error y mantener el acuerdo con el máximo organismo rector del balompié mundial, Grupo Ollamani firmó un convenio donde se comprometió a liquidar la millonaria deuda a partir del próximo 20 de mayo del año en curso. Este pago permitirá que los palcohabientes ingresen libremente a sus lugares, respetando el acuerdo legal que firmaron hace décadas. Sin embargo, este dinero no caerá del cielo, y la empresa dueña del Estadio Banorte ya diseñó un plan de emergencia para recaudar los fondos a costa del bolsillo de los asistentes.
Paquetes a precio de locura y la queja de los dueños
¿Cómo planea el estadio recuperar esa tremenda cantidad de dinero? La estrategia principal de comercialización consiste en vender paquetes de hospitalidad, alimentos y bebidas a precios que rayan en lo absurdo durante los partidos del Mundial 2026. Los costos de estos combos oscilan entre los 193 mil pesos para las versiones básicas, hasta los 275 mil pesos por partido para la versión Premium, la cual incluye botanas, comidas y bebidas alcohólicas importadas.
Para Ruano y los dueños de los palcos, esta medida representa una clara venganza de la administración. "El estadio mintió una vez más. Claro que querían desquitarse con nosotros", afirmó el representante en una entrevista, desmintiendo categóricamente la versión oficial que señalaba a la FIFA como la responsable de imponer esos precios inflados. Ante lo que consideran un abuso total, la AMTPP unió fuerzas con la diputada Elizabeth Mateos. Juntos impulsan una iniciativa de ley en la Ciudad de México que busca permitir el ingreso de alimentos y bebidas a eventos masivos, combatiendo los monopolios y las violaciones al estado de derecho en los estadios.
Si la venta de estos paquetes de hospitalidad fracasa, la compañía advirtió en su reporte anual que buscará otras alternativas drásticas, como la aprobación de un aumento de capital o la obtención de un nuevo financiamiento. Lo único seguro hoy es que el camino hacia la máxima justa de futbol arrancó con polémica, y las disputas ya se juegan en los escritorios y las cuentas bancarias.



