El drama del descenso en LaLiga española alcanzó niveles de tensión máxima en el Estadio Carlos Tartiere. En un duelo de la Jornada 32 donde la supervivencia era el único objetivo, el Real Oviedo rescató un amargo empate 1-1 frente al Villarreal, pero el resultado quedó manchado por una decisión arbitral que desató la furia de la afición asturiana. Con este marcador, el conjunto propiedad de Grupo Pachuca se hundió todavía más en la tabla, quedando a merced de los resultados de sus rivales directos para evitar perder la categoría.
El VAR y la polémica que encendió el Tartiere
Desde el silbatazo inicial, el equipo dirigido por el uruguayo Guillermo Almada mostró el hambre de quien se juega la vida en cada balón. Sin embargo, la justicia deportiva pareció darle la espalda muy temprano. Apenas al minuto 8, una jugada sumamente cerrada en el área local terminó bajo la lupa del VAR. Aunque el colegiado no vio falta de primera intención, la tecnología intervino para sentenciar una pena máxima que cambió el rumbo del destino azul.
Lo que ocurrió después de señalarse el castigo fue digno de un guion de suspenso. El guardameta Aarón se vistió de héroe al detener el primer disparo del Villarreal, provocando un estallido de júbilo en las gradas. Pero la alegría duró apenas unos segundos. Desde la cabina del videoarbitraje ordenaron repetir el lanzamiento debido a una supuesta invasión al área, una determinación que nadie en el estadio comprendió, pues las tomas de televisión resultaron poco claras y carentes de evidencia contundente. En la segunda oportunidad, el 'Submarino Amarillo' no falló y mandó el balón a las redes, lo que significó un mazazo anímico brutal para los locales. A pesar de la injusticia percibida, el cuadro de Almada no bajó los brazos. Sibo y Chaira buscaron la portería contraria con insistencia antes de finalizar el primer tiempo, pero la muralla defensiva del equipo visitante, que pelea en la parte alta de la clasificación, impidió que llegara el empate de forma inmediata.
Un empate con sabor a despedida en LaLiga
Para la parte complementaria, el Real Oviedo sacó el orgullo. La entrada de hombres como Nacho Vidal y Thiago le dio frescura al ataque, acorralando a un Villarreal que decidió apostar por el contragolpe. La recompensa llegó finalmente gracias a un zapatazo de Chaira que, tras un ligero desvío, se coló en la portería rival para poner el 1-1 definitivo. El gol encendió la esperanza, pero el tiempo se convirtió en el peor enemigo de los carbayones.
Con solo 28 puntos en la bolsa y apenas seis jornadas por disputarse, el panorama para el equipo de los mexicanos luce desolador. Mientras el Villarreal se consolidó en la tercera posición con 62 unidades, el Real Oviedo quedó estancado en el fondo de la clasificación. La sensación de injusticia por el penal repetido permeó en el vestidor, ya que esos dos puntos perdidos hoy podrían significar la diferencia entre la salvación y el abismo de la Segunda División. La era de Guillermo Almada en España pende de un hilo y solo un milagro futbolístico evitará la catástrofe.



