Almeyda explota de furia en el cierre del Sevilla-Alavés y podría recibir castigo ejemplar
El partido entre Sevilla y Alavés que terminó con un empate 1-1 en la jornada 24 de LaLiga española tuvo un desenlace polémico y cargado de tensión, con el técnico argentino Matías Almeyda como protagonista involuntario. La reacción desmedida del estratega ante las decisiones arbitrales culminó con su expulsión en los minutos finales y, según la redacción del acta oficial, podría derivar en una sanción de varios partidos fuera del banquillo.
La acción que desató la tormenta
Cuando el encuentro entraba en su tramo decisivo, una jugada particular generó el primer conflicto. Tras un saque de falta ejecutado por el Alavés, el Sevilla recuperó el balón, pero el árbitro principal Iosu Galech Apezteguía detuvo inmediatamente el juego, ordenando que se repitiera la acción. Esta determinación no fue comprendida por Almeyda, quien desde la zona técnica comenzó a protestar con vehemencia y gestos evidentes de desaprobación.
Ante la actitud desafiante y persistente del entrenador, el colegiado no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa al minuto 85. Sin embargo, en lugar de retirarse del campo como establecen los protocolos, Almeyda encaró directamente al árbitro, manteniendo un intercambio de palabras acalorado que prolongó la tensión atmosférica durante varios segundos adicionales.
El acta arbitral y sus graves implicaciones
La decisión de expulsión quedó consignada en el acta oficial con términos contundentes. El árbitro describió las protestas como "ostensibles, realizando gritos y gestos de desaprobación hacia mi persona", añadiendo que previamente había advertido tanto al entrenador como a su banquillo sobre su conducta inapropiada. Esta redacción específica es fundamental, ya que en el fútbol español las protestas consideradas ostensibles suelen conllevar sanciones económicas y de suspensión más severas.
En declaraciones posteriores al partido, Almeyda calificó su expulsión como una injusticia manifiesta y defendió su posición argumentando que no había proferido insultos ni agresiones verbales contra el árbitro. "Considero que es una injusticia... no debería ser tan fácil expulsar a un entrenador por preguntar y expresar una opinión", afirmó el técnico argentino, aunque también reconoció su error emocional y pidió disculpas públicas tanto a su familia como a la afición sevillista.
Análisis arbitral y posibles consecuencias
Analistas especializados en arbitraje de cadenas españolas como Onda Cero y Cadena Ser coincidieron en señalar que la actitud "desafiante e intimidatoria" mostrada por Almeyda podría tener repercusiones significativas. Según su experiencia, este tipo de comportamientos, especialmente cuando quedan documentados con términos tan específicos en el acta, suelen derivar en sanciones que van más allá de la simple expulsión de un partido.
Las posibles consecuencias incluyen:
- Suspensión de dos a cuatro partidos fuera del banquillo
- Multa económica considerable por conducta antideportiva
- Advertencia formal sobre futuros comportamientos similares
- Revisión del caso por el Comité de Competición de LaLiga
Contexto del partido y anotaciones
Más allá de la polémica arbitral, el encuentro deportivo tuvo sus propios momentos destacados. El empate 1-1 se selló con un gol de Sow para el Sevilla y la igualdad conseguida por Toni Martínez para el Alavés. Además, en los minutos finales se anuló un tanto de Boyé tras la intervención del VAR, añadiendo otro elemento de controversia a una jornada ya de por sí caliente.
Este incidente pone nuevamente sobre la mesa el eterno debate sobre los límites de las protestas técnicas, la autoridad arbitral y las consecuencias de los arrebatos emocionales en el fútbol profesional. Mientras tanto, Matías Almeyda espera la resolución oficial que determinará cuánto tiempo deberá pasar lejos del banquillo sevillista.