El gol que trascendió como obra de arte en la historia del futbol mexicano
En el marco del 109 aniversario de Excélsior, recordamos uno de los momentos más icónicos del periodismo deportivo nacional: la crónica que inmortalizó el "gol de tijera" de Manuel Negrete durante el Mundial de México 1986. El mediocampista de los Pumas de la UNAM escribió con su pierna izquierda una página imborrable en la historia del futbol internacional.
La jugada perfecta que deslumbró al Estadio Azteca
Ante 114,580 espectadores que abarrotaban el coloso de Santa Úrsula, según el registro histórico de este diario, la Selección Mexicana enfrentaba a Bulgaria en los octavos de final. El ambiente era eléctrico, pero nadie anticipaba la obra maestra que estaba por surgir en el césped.
En el minuto 34 del encuentro, Negrete recibió el balón fuera del área por el lado izquierdo. Con calma olímpica, dejó botar el esférico, intercambió una mirada cómplice con Javier Aguirre "El Vasco", y tocó el balón hacia su compañero. La conexión fue instantánea: Aguirre devolvió el pase con suavidad hacia dentro del área, colocando el balón en la altura perfecta.
La ejecución que se convirtió en leyenda
Lo que sucedió después quedó grabado en la memoria colectiva del futbol mundial:
- Negrete midió su carrera con precisión milimétrica
- Se acomodó frente al balón que descendía
- Elevó ambas piernas en un movimiento aéreo de extraordinaria plasticidad
- Conectó con la izquierda un disparo cruzado imposible para el portero Mihailov
La crónica del reportero René Hernández Cueto capturó magistralmente el momento: "prácticamente desfallecieron por esa bella anotación de Manuel Negrete, que mereció el calificativo de la más auténtica filigrana". No era simplemente un gol; era expresión pura, arte en movimiento.
Las reacciones que acompañaron al gol histórico
El festejo fue tan memorable como la anotación misma. Javier Aguirre, actual técnico de la Selección Mexicana, celebró dándole un fuerte jalón de pelo a Negrete, en una muestra de camaradería y euforia desbordante. En las calles, los aficionados coreaban al unísono: "¡El díiiaaa, del paaadre, les diiimooos en la maaadreee!"
Cuando los periodistas preguntaron a Negrete si este era el gol más importante de su vida, el jugador respondió con humildad característica: "sin duda era muy importante, pero había realizado otros de mayor calidad". Su mente, sin embargo, ya estaba en otro lugar: "Espero reunirme esta tarde con mi novia".
El técnico Bora Milutinovic añadió un toque de humor al recordar que la novia de Negrete le había advertido que no se casaría con él "a menos de que México ganara el Mundial". Aunque el sueño del campeonato mundial no se concretó, el gol de Negrete aseguró su lugar en la eternidad futbolística.
Un legado que perdura cuatro décadas después
Han transcurrido casi 40 años desde aquella tarde mágica en el Azteca, pero la imagen de Negrete suspendido en el aire, ejecutando su media tijera perfecta, sigue siendo referencia obligada cuando se habla de:
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Exélsior, testigo y narrador de este momento histórico, supo reconocer y enmarcar adecuadamente lo que había presenciado: no simplemente un gol, sino una obra de arte ejecutada en el campo de juego. La crónica original, publicada al día siguiente del partido, se convirtió en documento histórico, preservando para las futuras generaciones la emoción y el significado de aquella jugada inmortal.
Hoy, a más de un siglo de la fundación del diario y a cuatro décadas del Mundial de México 86, el gol de Manuel Negrete sigue siendo "la más auténtica filigrana" del futbol nacional, recordándonos que algunos momentos deportivos trascienden el mero resultado para convertirse en patrimonio cultural compartido.
