Futbolistas iraníes en peligro tras protesta silenciosa en medio de conflicto bélico
Futbolistas iraníes en peligro tras protesta en conflicto

Futbolistas iraníes arriesgan todo en medio de la guerra

Antes eran conocidas como "las leonas" en su país, pero hoy, Irán las tilda de "traidoras en tiempos de guerra". Esto se debe a que las integrantes de la Selección Nacional de Futbol Femenil de Irán se negaron a entonar su himno nacional durante la competencia de Australia 2026, un acto de protesta silenciosa que ahora las pone en grave peligro, temiendo por sus vidas y las de sus familias.

Una historia de lucha y represión

El futbol femenil en Irán tiene una trayectoria más larga y sólida de lo que muchos imaginan. Su primera participación internacional data de 1971, y para 1976 ya contaban con equipos nacionales bien establecidos. Tras una pausa entre las décadas de 1990 y 2000, la liga se refundó en 2005. Las jugadoras iraníes compiten con uniformes distintivos, incluyendo el Hijab y mallas oscuras que cubren completamente su cuerpo, reflejando las estrictas normas de vestimenta impuestas por el Estado.

Desde 1979, las mujeres en Irán enfrentan un control policial riguroso sobre su apariencia. El uso obligatorio del velo, conocido como Hijab, comienza a los 7 años en escuelas públicas, y quienes lo desafían son tratadas como delincuentes, enfrentando castigos como prisión, multas o latigazos. En 2024, este control se intensificó con el "Plan de Luz", donde la llamada "policía de la moral" aplica medidas que muchos consideran tortura, violando derechos humanos básicos.

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Protestas y consecuencias en el deporte

En 2011, la FIFA suspendió temporalmente a las futbolistas iraníes por usar el Hijab, aunque luego revocó esta decisión. Recientemente, con el inicio de acciones bélicas de Estados Unidos e Israel contra Irán, las mujeres han alzado la voz en protestas masivas, quitándose el velo y cortándose el cabello en demanda de libertad. En este contexto, las jugadoras de la selección optaron por una protesta silenciosa: mantuvieron la indumentaria obligatoria pero se negaron a cantar el himno nacional.

Tras su eliminación en Australia 2026, al menos siete futbolistas solicitaron asilo al gobierno australiano, haciendo señas de ayuda por temor a represalias contra ellas y sus familias. El 10 de marzo, el equipo regresó a Irán sin estas siete compañeras, enfrentando acusaciones públicas de traición y un alto riesgo de persecución, tanto para ellas como para sus seres queridos.

Repercusiones internacionales y futuro incierto

El expresidente Donald Trump aprovechó la situación para pedir asilo para todo el equipo, ofreciendo incluso la apertura de Estados Unidos. Mientras tanto, la selección masculina de Irán anunció que no participará en la clasificación del Grupo G para el Mundial, añadiendo otra capa de tensión en un país en guerra.

Hoy, solo esas siete futbolistas están a salvo, pero con un miedo profundo por su futuro. El destino de las demás integrantes que regresaron a Irán es incierto, en un entorno donde son vistas como traidoras por su protesta silenciosa. Este caso no es menor: representa un peligro real para la integridad y dignidad humana, agravado por el conflicto bélico, y destaca cómo el deporte puede convertirse en un campo de batalla por los derechos fundamentales.

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