Infantino bajo fuego por gorra roja estilo MAGA junto a Trump y dudas sobre neutralidad de la FIFA
El gesto de Gianni Infantino con una gorra roja estilo MAGA junto a Donald Trump ha reavivado las críticas sobre la neutralidad política de la FIFA. La imagen, capturada en segundos, ha generado un eco que resuena en federaciones, despachos diplomáticos y redacciones deportivas a nivel global.
La escena que desató la polémica
La escena ocurrió en Washington durante la llamada Junta de Paz, un encuentro impulsado por Trump con delegaciones de más de 45 países para discutir la guerra en Gaza tras un frágil alto el fuego. Antes de la sesión, algunos asistentes recibieron gorras con la inscripción USA en blanco y el número 45-47 bordado en el lateral. Infantino se colocó una de estas gorras mientras posaba junto al exmandatario estadounidense. Bastaron unos cuantos flashes para que la discusión estallara en redes sociales y medios de comunicación.
Violación del código ético de la FIFA
La Sección 5 del Código de Ética de la FIFA exige neutralidad política a todos sus funcionarios. Esta norma surgió tras décadas de escándalos y buscó blindar a la organización ante intereses partidistas. El gesto de Infantino en Washington ha alimentado dudas sobre la aplicación efectiva de este código. Para críticos y organizaciones civiles, la imagen sugiere una cercanía que trasciende la diplomacia deportiva y podría comprometer la imparcialidad de la FIFA.
En diciembre, la ONG londinense FairSquare presentó una queja ética contra Infantino. El documento acusó a la estructura de gobernanza de permitir que el presidente viole abiertamente las normas internas. La denuncia retomó episodios previos, que incluyen:
- Elogios públicos a Donald Trump por parte de Infantino.
- La entrega de un premio de paz creado por la propia FIFA durante un sorteo mundialista.
Infantino ha defendido en el pasado la relación con líderes globales como parte de la diplomacia del fútbol. Sin embargo, sus palabras a favor de Trump, incluso al sugerir que merecía el Nobel de la Paz, han intensificado la percepción de cercanía ideológica. El propio Trump agradeció en Washington el respaldo y recordó el galardón que recibió de manos del dirigente.
Un Mundial en la mira: implicaciones para 2026
Este episodio llega en un momento sensible, ya que el Mundial 2026 se jugará en Norteamérica con sedes en Estados Unidos, México y Canadá. La organización busca estabilidad comercial y política para el torneo más grande de su historia. La imagen del presidente con símbolos partidistas abre preguntas sobre la relación entre la FIFA y los gobiernos anfitriones, lo que podría afectar la planificación y ejecución del evento.
La FIFA no ha emitido un comentario oficial tras el incidente, dejando espacio a especulaciones. Para analistas de gobernanza deportiva, la clave no está solo en la gorra, sino en el patrón de comportamiento. Infantino ha visitado la Casa Blanca en varias ocasiones en el último año, y su cercanía pública con un líder político polarizante choca con la tradición de neutralidad que la organización defendió desde eras anteriores, como las de João Havelange y Sepp Blatter.
Impacto en la industria global del fútbol
El fútbol es una industria global con patrocinadores de todos los espectros ideológicos. Cada gesto del presidente impacta contratos, imagen y legitimidad. La FIFA enfrenta presión de federaciones que buscan evitar conflictos con sus gobiernos, especialmente en mercados como Europa, donde temas como la política migratoria y la guerra en Medio Oriente dividen a la opinión pública. Cualquier señal partidista puede tensar relaciones y afectar la cooperación internacional.
La diplomacia del balón: equilibrio delicado
Infantino sostiene que el fútbol necesita diálogo con todos los líderes para promover acuerdos históricos, desde treguas simbólicas hasta proyectos sociales. Sin embargo, el problema surge cuando el símbolo supera al discurso. La gorra roja, icono de campaña, rompió la línea invisible entre protocolo y propaganda, poniendo en riesgo la credibilidad de la organización.
A menos de 500 días del inicio del Mundial 2026, la FIFA necesita claridad y transparencia. Las federaciones piden certezas, los patrocinadores buscan estabilidad y los aficionados reclaman transparencia. La imagen de Washington no definirá por sí sola el legado de Infantino, pero sí revela el delicado equilibrio entre poder político y deporte global. El balón, como siempre, sigue rodando, pero la pregunta crucial es quién decide la cancha en este juego de intereses.