Lisandro Magallán revela su emotiva labor voluntaria en casa hogar de CDMX
Magallán: su historia de voluntariado en casa hogar de México

El lado humano de Lisandro Magallán: una historia que trasciende el futbol

Durante su etapa como defensor de los Pumas UNAM, Lisandro Magallán no solo dejó huella en la cancha con sus 48 partidos disputados, sino que también forjó un vínculo emocional profundo con México a través de una labor voluntaria poco conocida. El futbolista argentino reveló recientemente cómo sus visitas semanales a una casa hogar en la Ciudad de México transformaron su perspectiva de vida.

Una decisión personal y auténtica

Lejos de ser una actividad promovida institucionalmente, la iniciativa nació completamente de Magallán. "Me anoté solo... hablé con Carla, una señora que trabajaba en el club, y le dije que quería ser voluntario", recordó el deportista. Con determinación, contactó directamente al director del hogar "Hogar Dulce Hogar" y planteó sus intenciones con honestidad: "Le dije: 'soy jugador de futbol, juego en Pumas y quiero ser voluntario... no sé qué hacer, pero quiero venir'".

El compromiso más allá de lo deportivo

Desde el principio, le dejaron claro que no se trataba de una visita esporádica, sino de una responsabilidad constante con los menores. "Si vas a venir, tenés que venir... porque la ilusión que les genera a los chicos es muy especial", le advirtieron. Magallán asumió el reto y convirtió las visitas de los miércoles en parte fundamental de su rutina, incluso durante semanas de intensa actividad futbolística.

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Su enfoque fue sencillo pero significativo: "Lo único que sé que les puedo dar es actividad... llevaba conos, una pelota, unos aros y me iba a la tarde". Con el tiempo, la relación trascendió lo deportivo. El argentino integró a los niños a su círculo cercano, al punto de celebrar su cumpleaños en el hogar: "Mi cumpleaños lo festejé ahí... la pasamos espectacular".

Un impacto mutuo y duradero

Magallán reconoció humildemente que la experiencia terminó beneficiándolo más a él que a los niños: "Yo me iba con una paz... creo que ellos me hacían más bien a mí que yo a ellos". Ahora como jugador del Vélez Sarsfield en Argentina, el recuerdo sigue vivo. Recientemente, durante una entrevista, recibió un video de los niños con quienes convivió, lo que le provocó una reacción emocional intensa: "Me toca la fibra... es algo fuerte".

Este momento reforzó su deseo de regresar al lugar que marcó su paso por México: "Hoy me gustaría volver a la Ciudad de México para ir ahí". Más allá del aspecto económico, el futbolista reflexionó sobre el verdadero valor de compartir tiempo: "Lo más valioso no es el dinero... lo que no tenemos es tiempo, y eso fue lo que compartí con ellos".

Un mensaje inspirador para todos

Magallán cerró con un llamado a la acción sencillo pero poderoso: "El que quiera hacer algo así, que se anime... como lo hice yo, lo puede hacer cualquier persona". Su historia demuestra que, más allá de los triunfos deportivos, los gestos humanos genuinos dejan las huellas más perdurables en la vida de las personas y en la comunidad.

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