¿Mundial 2026 solo para ricos? Precios de boletos se disparan hasta 6,730 dólares
Los costos de los boletos para el Mundial 2026 han experimentado un aumento considerable y alarmante en comparación con las ediciones anteriores de Rusia 2018 y Qatar 2022, que se consideraban más accesibles para los aficionados comunes. Los precios han escalado desde los 1,100 dólares en Rusia hasta alcanzar la impresionante cifra de 6,730 dólares para un partido en México, lo que plantea una pregunta crucial: ¿este evento global se está convirtiendo en un espectáculo exclusivo para las élites económicas?
Evolución de los precios: una tendencia ascendente preocupante
La progresión de los costos de los boletos muestra un patrón claro de encarecimiento progresivo:
- Rusia 2018: 1,100 dólares por boleto.
- Qatar 2022: 1,607 dólares por boleto.
- México 2026: 6,730 dólares por boleto para partidos locales.
Un ejemplo concreto ilustra esta disparidad: para el partido México contra Corea del Sur en Guadalajara, programado para el jueves 18 de junio de 2026, un boleto en categoría 3 tenía un precio oficial de 155 dólares, pero en el mercado de reventa se ofrecía hasta en 5,750 dólares, evidenciando una brecha abismal entre el costo base y lo que terminan pagando los aficionados.
La voz de los expertos y aficionados: crítica al cambio de perfil
El periodista David Páramo ha señalado que "lo que está haciendo la FIFA es cambiar el perfil de los clientes", alejándose del aficionado tradicional que acude a los estadios a gritar, disfrutar y apoyar a su equipo, para enfocarse en un público de mayor poder adquisitivo. Esta transformación no pasa desapercibida entre los seguidores, como expresó un aficionado: "La mayoría no tenemos dinero, solamente el que tiene va a sentir la sensación de apoyar a México, pero pues nada más por dinero. La verdad eso me parece un poco mal".
Orígenes históricos: de la crisis inglesa a la comercialización global
El aumento en los costos tiene raíces en la historia del fútbol. Durante la crisis del fútbol inglés, marcada por violencia, estadios inseguros, hooliganismo y tragedias, la entonces primera ministra Margaret Thatcher implementó medidas como asientos numerados, mayor vigilancia y control estricto de los asistentes. La FIFA adoptó estas prácticas, las ligas europeas las replicaron y en los Mundiales se han perfeccionado, priorizando experiencias VIP, palcos exclusivos y servicios de "Hospitality", reduciendo así la disponibilidad de boletos para el aficionado promedio.
Impacto económico en los aficionados: un gasto prohibitivo
Para asistir al partido México-Corea del Sur, un aficionado no solo tendría que desembolsar aproximadamente 98 mil pesos por el boleto, sino también sumar los costos de traslado, comida, alojamiento y otros gastos adicionales, elevando el total a alrededor de 150 mil pesos por persona. Como reflexionó otro seguidor: "No lo saco trabajando ni todo el año. Ni para ver un partido de fútbol, aunque sea histórico, no tiene caso, mejor lo veo en la televisión. ¿Quién lo va a ir a apoyar? Puro rico".
Esta situación genera dudas sobre la accesibilidad y equidad en los eventos deportivos más importantes del mundo, poniendo en tela de juicio si el espíritu del fútbol, que une a personas de todos los estratos, está siendo sacrificado en aras de la comercialización y el lucro.
