Disputa financiera pone en riesgo a Gillette Stadium como sede del Mundial 2026
Una controversia presupuestaria entre autoridades municipales y organizadores del torneo ha colocado en grave peligro los partidos programados en la región de Boston para la Copa Mundial de la FIFA 2026. Funcionarios locales de Foxborough advierten que, sin una solución inmediata al pago de 7.8 millones de dólares destinados exclusivamente a seguridad pública, no podrán emitir las licencias indispensables para el evento internacional.
El conflicto que amenaza el calendario mundialista
La disputa involucra directamente a la FIFA, al comité anfitrión de Boston 2026 y a la ciudad de Foxborough, donde se ubica el emblemático Gillette Stadium. Durante una reunión oficial reciente, el presidente de la junta selecta municipal, Bill Yukna, sostuvo enfáticamente que "la Copa del Mundo es un evento internacional que no debería recaer sobre el presupuesto local".
La administradora municipal Paige Duncan fue aún más contundente en declaraciones recogidas por medios locales: "Foxborough no está en condiciones de adelantar 7.8 millones de dólares y esperar un reembolso". La funcionaria explicó detalladamente que la ciudad es de dimensiones modestas y depende estrictamente de votaciones públicas para autorizar gastos extraordinarios, lo que complica enormemente asumir costos de tal magnitud sin garantías firmes de recuperación.
Plazo límite y consecuencias inminentes
El plazo límite para emitir los permisos necesarios vence el 17 de marzo. Sin el financiamiento confirmado y garantizado, la ciudad no podrá otorgar bajo ningún concepto la licencia requerida para los siete partidos programados en el estadio, incluyendo encuentros cruciales de eliminación directa. Esta sede forma parte integral del calendario del torneo que organizarán conjuntamente Estados Unidos, México y Canadá.
Es importante destacar que, aunque el estadio es casa de los New England Patriots y pertenece a The Kraft Group liderado por Robert Kraft, el terreno donde se asienta es propiedad municipal, lo que otorga a Foxborough una posición negociadora significativa.
Búsqueda de claridad en fondos federales
Funcionarios locales buscan activamente claridad y transparencia sobre la porción correspondiente del fondo federal de 625 millones de dólares destinado específicamente a seguridad en todas las sedes estadounidenses del Mundial. Hasta el momento, no está definido cuánto recibirá exactamente Foxborough, ni cuándo llegarían esos recursos federales.
En una carta oficial enviada a los organizadores y obtenida por ESPN, la administradora Duncan escribió textualmente que sin una resolución satisfactoria "la ciudad no podrá actuar favorablemente sobre su solicitud y los partidos estarían en riesgo", subrayando la gravedad de la situación.
Silencio de organizadores y margen limitado
Hasta la fecha, el comité anfitrión Boston 2026 y el grupo propietario del estadio no han respondido a múltiples solicitudes de comentarios sobre este conflicto financiero. Una portavoz del comité se limitó a señalar que continúan las conversaciones con la FIFA y autoridades locales para alcanzar un acuerdo viable para todas las partes.
Foxborough insiste consistentemente en que desea fervientemente albergar el torneo mundialista, pero mantiene su postura de que los costos extraordinarios no deben recaer sobre los contribuyentes locales. La fecha del primer partido programado en esta sede está prevista para el 13 de junio de 2026, lo que deja un margen de tiempo extremadamente limitado para resolver este complejo conflicto.
Primer gran obstáculo logístico en Estados Unidos
El desenlace de esta disputa en Foxborough podría convertirse en el primer gran obstáculo logístico en territorio estadounidense rumbo al torneo más grande del fútbol mundial. En un evento que promete generar ingresos millonarios y visibilidad global sin precedentes, el detalle aparentemente menor de 7.8 millones en seguridad pública amenaza con abrir un hueco inesperado y significativo en el mapa del Mundial 2026.
La situación pone de manifiesto las tensiones entre las aspiraciones globales de megaeventos deportivos y las realidades presupuestarias de las comunidades locales que los hospedan, estableciendo un precedente que podría resonar en otras sedes norteamericanas del torneo.