La desigualdad salarial persiste en los banquillos de las selecciones estadounidenses
Una reciente auditoría fiscal ha destapado una significativa brecha salarial entre los entrenadores de las selecciones de fútbol de Estados Unidos, revelando que Mauricio Pochettino, técnico del equipo masculino, percibió cinco millones de dólares en apenas sus primeros siete meses al frente del combinado.
Los números que evidencian la disparidad
Los documentos oficiales muestran que la compensación de Pochettino incluyó un bono de firma de 2.5 millones y un salario base de poco más de 2.5 millones durante el periodo reportado. Proyectando estas cifras a un año completo, su remuneración total podría aproximarse a los seis millones anuales, dependiendo de los incentivos por rendimiento que logre alcanzar.
En marcado contraste, Emma Hayes, entrenadora de la selección femenina, recibió aproximadamente 1.5 millones de dólares durante sus primeros diez meses dirigiendo al equipo. De esta cantidad, alrededor de 744 mil corresponden a salario base y cerca de 700 mil a bonificaciones, entre las que se incluyen incentivos deportivos por la medalla de oro obtenida en los Juegos Olímpicos de 2024.
Una desigualdad que cambia de lugar
Lo más revelador de estos datos es que la diferencia económica es abismal: Pochettino ganó más del triple que Hayes en periodos comparables. Esta situación resulta particularmente significativa porque ocurre apenas dos años después de que Estados Unidos alcanzara un acuerdo histórico para igualar los salarios entre las selecciones masculina y femenina a nivel de jugadores.
Aquel avance fue celebrado como un paso estructural hacia la equidad en el deporte, pero los números actuales demuestran claramente que la igualdad no se ha trasladado al nivel de los entrenadores. Cuando Hayes fue contratada en 2024, su salario fue considerado un récord para una entrenadora de fútbol femenino, acercándose a los 1.6 millones anuales, cifra similar a lo que percibía su antecesor en el equipo masculino, Gregg Berhalter.
La apuesta estratégica detrás de las cifras
Sin embargo, la llegada posterior de Pochettino modificó completamente la escala salarial. El fichaje del técnico argentino respondió a una apuesta estratégica de la federación estadounidense de cara al Mundial de 2026, que se celebrará en Norteamérica. Su contratación fue posible gracias al respaldo financiero de inversionistas privados, entre los que destaca el multimillonario Ken Griffin, cuyo apoyo resultó determinante para cerrar el acuerdo millonario.
Esta situación plantea interrogantes sobre la consistencia en la aplicación de principios de equidad dentro de la estructura del fútbol estadounidense, donde mientras se avanza en igualdad salarial para los jugadores, persisten disparidades significativas en otros niveles del deporte.



