Burnham: Infantino 'no es el hombre adecuado' para FIFA
Burnham: Infantino 'no es el hombre adecuado' para FIFA

La crisis política más severa que enfrenta Gianni Infantino desde su llegada a la presidencia de la FIFA en 2016 dio un nuevo salto este domingo con la intervención directa del primer ministro británico, Andy Burnham, quien pidió abiertamente la salida del dirigente. Las declaraciones del líder del Reino Unido a la cadena Sky se suman a la oposición de la UEFA, al rechazo de otras confederaciones y a un creciente malestar entre gobiernos, todo derivado del fallido plan de vender participaciones comerciales de la Copa del Mundo a inversores privados.

"La confianza en el liderazgo actual de FIFA ha sido dañada", advirtió en las últimas horas la UEFA, al tiempo que el jefe de Gobierno británico señaló directamente a Infantino como el principal responsable de la controversia. Para Burnham, el proyecto que buscaba comercializar los beneficios futuros de los torneos resultó inaceptable y no puede quedar en el olvido. "No creo que sea el hombre adecuado para liderar el fútbol a nivel mundial. El plan que se propuso resultó ofensivo para mucha gente del mundo del fútbol y no podemos simplemente pasar página y olvidarlo; no fue aceptable", sostuvo Burnham ante el medio británico.

El rechazo del fútbol europeo

La postura de Burnham llegó un día después de que la UEFA, que agrupa a 55 federaciones nacionales, emitiera un comunicado en el que dejó clara su pérdida de confianza en la dirección de la FIFA. La confederación europea no solo cuestionó la forma en la que se gestionó la propuesta, sino que insinuó la posibilidad de un movimiento político coordinado para promover un cambio en la presidencia del organismo rector del balompié mundial.

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En el texto, la UEFA indicó que trabajará junto con otras organizaciones para garantizar que una situación similar no se repita, y subrayó con un tono contundente que "ninguna opción debe quedar descartada". Esa expresión ha sido interpretada como la antesala de una eventual candidatura alternativa o de una medida de presión sin precedentes dentro del fútbol internacional.

La reacción de la UEFA representa el mayor desafío interno que ha tenido que afrontar Infantino desde que asumió el cargo en 2016. Hasta ahora, el dirigente suizo había logrado mantener un control férreo sobre la organización, pero la rebelión de las confederaciones ha dejado al descubierto una grieta profunda en el liderazgo de la FIFA.

Un plan que provocó una rebelión

El origen de la tormenta se remonta a la iniciativa impulsada por Infantino para crear una estructura comercial que permitiera vender parte de los beneficios futuros del Mundial y de otras competiciones de la FIFA a inversionistas privados. La propuesta, que se manejó en secreto en un primer momento, contemplaba la comercialización de derechos comerciales y de transmisión de los principales torneos, con el objetivo de atraer capital externo para financiar los ambiciosos proyectos de expansión del fútbol internacional.

Sin embargo, la iniciativa fue recibida con un rechazo inmediato por parte de varias federaciones, que consideraron que ponía en riesgo el control tradicional que tienen las asociaciones nacionales sobre los certámenes más importantes del deporte. La UEFA fue la primera en reaccionar, anunciando que sus miembros estaban dispuestos a boicotear la Copa del Mundo y otros eventos organizados por la FIFA si la propuesta no era retirada.

Posteriormente, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol también expresaron su oposición, lo que dejó a Infantino en una posición extremadamente delicada. Ante la presión internacional, el presidente de la FIFA terminó dando marcha atrás y retirando la propuesta, pero la rectificación no logró cerrar la crisis.

Daños en la confianza

Para la UEFA, el problema no es solo el contenido de la iniciativa, sino el proceso de toma de decisiones. La confederación europea lamentó que decisiones de tal magnitud puedan adoptarse sin una consulta suficiente con las confederaciones y las asociaciones miembros, lo que evidencia una forma de gestionar el ente rector que ha generado descontento en distintos rincones del planeta.

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La advertencia de Burnham, aunque proviene de un líder político fuera del ámbito deportivo, añade una dimensión gubernamental a la crisis. El primer ministro británico, cuyo país es una de las potencias futbolísticas del mundo, dejó en claro que su crítica no es un episodio aislado, sino una muestra del malestar que existe más allá de las instituciones del balompié.

Con la UEFA, la Concacaf y la AFC mostrando su descontento, y con la voz de un jefe de Gobierno como la de Burnham sumándose a las críticas, la posición de Infantino parece más frágil que nunca. El dirigente, que llegó al poder con la promesa de modernizar y transparentar el fútbol internacional, ahora enfrenta la crisis más seria de su mandato, justo cuando los preparativos del Mundial 2026 avanzan en Norteamérica.

La pregunta que flota en el aire es si este movimiento de carácter político y deportivo logrará traducirse en un cambio real en la cúpula de la FIFA. Por ahora, el respaldo que Infantino ha recibido en otros momentos parece haberse evaporado, y el llamado a su salida ya no es solo un rumor en los pasillos del fútbol: es una exigencia formulada en voz alta desde los máximos niveles del poder británico y europeo.