La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) oficializó este 28 de julio de 2026 el regreso de Roberto Mancini como director técnico de la Selección de Italia, tras un proceso de selección marcado por la controversia en torno a Andrea Pirlo y que provocó cambios en la cúpula directiva. Mancini, quien ya dirigió a la Azzurra entre 2018 y 2023 y conquistó la Eurocopa 2021, asume el cargo en medio de una crisis institucional y deportiva.
El veto a Andrea Pirlo y la polémica por apuestas
Andrea Pirlo, excentrocampista y campeón del mundo en 2006, era el principal candidato para suceder al anterior entrenador. Sin embargo, su vínculo como embajador de una empresa rusa de apuestas deportivas generó un fuerte rechazo en diversos sectores del fútbol italiano y de la opinión pública. La FIGC consideró que la imagen de la selección no podía asociarse con el juego de azar, lo que llevó a descartar su nombramiento. La controversia no solo frenó a Pirlo, sino que también evidenció las divisiones internas en la federación.
Crisis en la FIGC: salidas de Paolo Maldini y Leonardo
La disputa por la elección del entrenador desencadenó una crisis institucional. Paolo Maldini, director de desarrollo técnico, y Leonardo, asesor de la presidencia, presentaron su renuncia tras discrepancias con la cúpula sobre la idoneidad de los candidatos. Ambos eran defensores de la opción de Pirlo, mientras que otros directivos se oponían frontalmente. La salida de estas figuras emblemáticas refleja la inestabilidad que vive el fútbol italiano, sumido en una racha de resultados negativos en competiciones internacionales —la selección no ha pasado de octavos de final en los últimos dos mundiales y cayó en cuartos de la Eurocopa 2024—.
El plan de emergencia: Mancini y Ranieri
Ante el vacío de poder y un vestuario desgastado, la FIGC activó un plan de contingencia. Roberto Mancini regresa al banquillo azzurro tras su polémico paso por Arabia Saudita, donde dirigió entre 2023 y 2025 con un salario millonario pero sin lograr clasificar al Mundial de 2026. Paralelamente, Claudio Ranieri asumirá como director deportivo de las selecciones nacionales, cubriendo la baja de Paolo Maldini. Ranieri, conocido por su paso por clubes como Leicester City y Roma, aportará experiencia en la gestión de talento joven.
El reto de Mancini: reconstruir la identidad y volver a competir
El principal objetivo de Mancini será reconstruir el proyecto deportivo de la Azzurra, recuperar la identidad futbolística y devolver al equipo al protagonismo internacional. La federación confía en que su experiencia previa, con un 68% de victorias en su primer ciclo (39 partidos ganados de 57), será clave para estabilizar al grupo. Mancini deberá integrar a una nueva generación de jugadores, liderada por figuras como Nicolò Barella y Gianluigi Donnarumma, y preparar el camino para la Eurocopa 2028 y el Mundial 2030.
"Estamos seguros de que Roberto es la persona adecuada para liderar esta nueva etapa. Su conocimiento de la casa y su capacidad para manejar situaciones difíciles serán fundamentales", declaró un portavoz de la FIGC en la rueda de prensa de presentación.
La llegada de Mancini también busca calmar las aguas en un vestuario que, según fuentes internas, se había fracturado por las dudas sobre el proceso de selección. Con la experiencia de Ranieri en la estructura técnica, la federación espera sentar las bases para un ciclo exitoso que devuelva a Italia a la élite del fútbol mundial.



