El Gran Premio de Bélgica será un capítulo para olvidar para Sergio Pérez, quien se vio obligado a retirarse en la primera parte de la competencia en el circuito de Spa-Francorchamps debido a una avería mecánica en su monoplaza, consolidando un fin de semana sumamente adverso para la escudería Cadillac.
Checo Pérez no ocultó su desilusión al abandonar la carrera, en la cual se había colocado dentro de los 15 primeros en la arrancada, y detalló el problema técnico que arruinó sus planes de remontar en la mítica pista belga.
Falla en la suspensión y retiro anticipado
“Fue un final desafortunado para la carrera. Tuve una falla en la suspensión trasera interna y tuvimos que retirar el auto”, explicó el tapatío ante los medios de comunicación en la zona de corralito. Al ser cuestionado sobre el origen de los problemas dijo: “todavía estamos investigando las razones de por qué”. En un inicio, Cadillac pensó que se trataba de una pinchadura de neumático, pero al final el problema resultó mayor, obligando al retiro.
Problemas con el motor y la mira puesta en Hungría
Más allá del colapso de la suspensión, Sergio Pérez reconoció que el balance general estuvo condicionado durante las jornadas previas por el rendimiento de la planta de poder híbrida de Ferrari y al complejo entendimiento para desplegar la energía en un trazado como Spa.
“Fue un fin de semana complicado, ya que luchamos mucho con la velocidad en línea recta; incluso en la carrera me faltaban un par de décimas y no pudimos pelear por más tiempo con el Haas de Esteban [Ocon]”, lamentó el mexicano.
“Pero con suerte seremos capaces de solucionarlo para Hungría. Lo estoy esperando con ansias, para regresar más fuertes allí”, concluyó el mexicano de cara a la última carrera de la temporada antes de las vacaciones de agosto, competencia que también marcará el meridiano del calendario.



