La directiva de Cruz Azul ha decidido abandonar el Estadio Azteca para el Torneo Apertura 2026, debido a diferencias irreconciliables con la nueva administración del inmueble, que buscaba modificar unilateralmente el contrato vigente. El equipo ya solicitó formalmente a la Liga MX el cambio de sede al Estadio Ciudad de los Deportes, y solo espera la autorización del organismo para concretar el regreso al que fuera su hogar durante décadas, el antiguo Estadio Azul.
Los motivos del conflicto
Según fuentes consultadas por Excélsior, la nueva administración del Coloso de Santa Úrsula pretendía aumentar el costo de renta acordado en el contrato firmado hace un par de años, el cual vinculaba a Cruz Azul con el estadio hasta 2031. El incremento propuesto ascendía a casi el doble del precio original, lo que resultó inaceptable para la directiva celeste.
Además del alza en la renta, la administración buscaba incrementar los costos por la publicidad que se exhibe durante los partidos de local, así como restringir la presencia del patrocinador principal del equipo, Bankaool, por considerarlo un conflicto de interés con el naming del estadio, actualmente denominado Estadio Banorte.
Otros puntos de desacuerdo
Otro factor determinante fue la intención de la nueva administración de aumentar los costos del boletaje por cada partido que Cruz Azul jugara como local, lo que habría encarecido la entrada para los aficionados y generado una carga financiera adicional para el club.
Ante la falta de avances en las negociaciones y la urgencia de definir una sede para el Apertura 2026, la directiva de La Máquina optó por solicitar el cambio al Estadio Ciudad de los Deportes, recinto que ya albergó al equipo durante su paso por el Estadio Azul. La Liga MX deberá emitir su aprobación en los próximos días para que el traslado sea efectivo.
Impacto en el equipo y la afición
La salida del Estadio Azteca representa un nuevo capítulo en la turbulenta relación de Cruz Azul con sus sedes. El club había regresado al Coloso de Santa Úrsula en 2024 tras la demolición del Estadio Azul, pero ahora deberá adaptarse nuevamente a un inmueble con menor capacidad y diferentes condiciones de juego.
La afición celeste, que ya había mostrado inconformidad con los altos precios de los boletos en el Azteca, espera que el cambio al Ciudad de los Deportes signifique una mejora en la experiencia y en la cercanía con el equipo. Por su parte, la directiva confía en que la nueva sede permitirá mantener la competitividad deportiva sin los sobrecostos impuestos por la administración del estadio.



