El futbol mexicano suele esconder verdades que ni los reflectores alcanzan a mostrar. Miguel Herrera, uno de los hombres más frontales de la liga, aceptó el reto en el programa "De la que pica" de decir todo sin tapujos y aseguró, de entrada, que existe un alto grado de "hipocresía".
Las declaraciones de Herrera sobre la falsedad en el futbol
El exseleccionador nacional explicó que, aunque en el terreno profesional es común ver abrazos, saludos y muestras de respeto entre entrenadores y directivos, en muchas ocasiones esos gestos no representan lo que realmente sienten las personas.
"El futbol es un mundo de mucha falsedad", señaló Herrera, quien incluso utilizó el término "correctamente hipócritas" para describir la manera en que se manejan las relaciones dentro de la industria. Explicó, de paso, que es habitual saludar por cortesía a técnicos, jugadores o directivos con quienes no existe una buena relación. "De repente tienes que ir a saludar al técnico rival, nos deseamos suerte y éxito, pero a veces es mentira. Lo que queremos es ganarle y restregarle el triunfo en la cara", comentó entre risas durante la conversación.
Anécdota con un directivo
Herrera compartió una anécdota con un directivo, cuyo nombre prefirió reservar. Dijo que, al encontrarlo en un evento, éste lo saludó llamándolo "amigo", algo que el entrenador rechazó de inmediato. "'No, qué amigo. Usted y yo no somos amigos, usted es mi directivo nada más', le respondí". Pese a ello, reconoció que en el futbol muchas veces es necesario mantener una relación profesional, ya que nunca se sabe cuándo se volverá a coincidir con una persona para trabajar.
Principios y la lección de Emilio Azcárraga
Miguel Herrera, que ya lleva un largo camino de más de dos décadas en los banquillos, aclaró que nunca ha aceptado que alguien le imponga actuar en contra de sus principios. Aseguró que, gracias a la experiencia obtenida, tiene la libertad de decir "no" cuando una situación no le parece correcta. Como ejemplo, recordó una conversación con el propietario del Club América, Emilio Azcárraga. Herrera llegó con la intención de explicar el estilo ofensivo y atractivo que pretendía implementar, pero fue interrumpido por un contundente mensaje. "Yo no quiero que juegue bien, quiero que gane. Si juega bien, qué bonito. Y si juega mal, qué mal, pero que gane", recordó que le dijo el dueño del club.
Para Herrera, esa frase dejó en claro cuál es la prioridad en las instituciones más exigentes del futbol mexicano: el resultado está por encima de cualquier forma de jugar.
Impacto de las declaraciones
Las declaraciones del "Piojo" ofrecen una mirada poco habitual sobre el funcionamiento interno del futbol, en el que la diplomacia, las relaciones y la presión por obtener resultados obligan a dejar de lado las diferencias personales para mantener el profesionalismo.



